| (JA). En la zona meridional de la provincia de Jaén se localiza este espacio natural protegido por la Ley 2/1989, de 18 de julio. Con una extensión total de 19.961 ha, se encuentra enclavado entre las Llanuras y Campiñas Béticas y las Sierras Subbéticas, limitando al norte con las Campiñas Altas, Las Lomas y el Valle del Guadalquivir, mientras que por el sur se sitúa la región Subbética Central. Al este quedan los Altiplanos Semiáridos Orientales y las Sierras de Cazorla y al oeste continúa la Campiña Alta y la región Subbético Central. Incluye parte de los términos municipales de Albánchez de Mágina, Bedmar y Garcíez, Bélmez de la Moraleda, Cambil, Huelma, Jimena, Jódar, Pegalájar y Torres, con una población de 34.053 h. de los que el 89% se encuentra en los núcleos urbanos.
Desde el punto de vista geológico se divide en dos zonas: las sierras (conjunto de montañas alargadas de roca carbonatada muy resistente y rica en bases calizas, dolomías y margas que permite la conformación del sistema de acuíferos) y el Valle del Guadalquivir o Campiña Bética (al norte, con predominio de materiales margocalizas y margas, calizas y yesos). La topografía del terreno es escabrosa, con altitudes superiores a los 2.100 m. (2.167m. en pico Mágina, cota más elevada de la provincia) y pendientes que alcanzan valores superiores al 30% en muchos puntos, llegando a darse incluso pendientes del 45%. Esto provoca una elevada erosión, de 5 tm/ha/año, valor muy superior a los considerados críticos, lo que provoca un incremento de la pobreza de los suelos que poseen una clara vocación forestal. Evitar la pérdida de suelo, mediante la puesta en marcha de planes de reforestación y técnicas de cultivo, se convierte desde hace varios años en uno de los objetivos fundamentales de los gestores del Parque.
Las diferencias altitudinales traen consigo una amplia variedad climática. Mientras que en las zonas elevadas se da un clima de media montaña mediterráneo con heladas que perduran durante 2 o 3 meses, en las zonas interior (entre el macizo y la meseta) se registran largos periodos de estiaje, y en las zonas bajas del sureste el clima es árido, provocando un cierto déficit hídrico "se registran tan solo 400 mm anuales como media".
Estas características orográficas y climáticas favorecen la existencia de una gran variedad de comunidades vegetales, aunque se ven transformadas por la acción antrópica. En las zonas de alta montaña predominan el pino laricio, la sabina rastrera, el enebro y el tejo, así como un tipo de matorral característico de las zonas altas de la comarca: el piorno. En zonas de entre 1300 y 1800 m. de altura se encuentran quejigos, arces y encinas; y en los terrenos más bajos la vegetación autóctona ha sido paulatinamente sustituida por olivos, cerezos y almendros, aunque aún se localizan pinos carrascos y encinares con sotobosque de romero y lentisco. Finalmente, hay que destacar las extensiones de esparto o atocha en las zonas más áridas.
En cuanto a la fauna, en las primeras décadas del siglo XX desaparecen los depredadores del ámbito mediterráneo que habitan en el macizo Mágina, como el lobo y el lince. El gato montés, la gineta y el zorro son algunos de los carnívoros que aún pueden encontrase en estas tierras. Junto a ellos existe un abundante número de cabras montés y de jabalíes. Entre las aves destacan el cernícalo, el halcón, el águila real y sobre todo el búho real.
Sierra Mágina destaca por poseer una extensa red hidrológica, con ríos como el Jandulilla, Bedmar, Torres, Cambil, Campillo, Gargantón o Cuadros, entre otros; todos ellos acusan una gran oscilación de caudal provocada por el fuerte estiaje del periodo estival. Los abundantes materiales permeables existentes (margas y arcillas) permiten la creación de una red de aguas subterráneas, formando manantiales como Fuentemayor, Sixtilo o Gargantón, haciendo de la comarca una de las principales zonas regables de la cuenca del Guadalquivir, con más de 23.000 ha.
Es un espacio desarticulado que tradicionalmente se encuentra al margen de de los principales ejes de comunicación y rodeado de otros territorios de bajos niveles de dinamismo socioeconómico. Tiene por tanto una baja articulación social y territorial, con un marcado envejecimiento de la población y un reducido nivel de formación de los jóvenes que viven en un entorno poco innovador, con un sistema productivo basado en la agricultura. Con la mejora de las carreteras A-320, A-301 y A-324 "que circundan el Parque" se reduce el tiempo de entrada en los ejes de gran capacidad, permitiendo así mayor movilidad social.
Pero sin duda el Parque se configura como un elemento de cohesión entre los municipios que lo conforman. Garantizar el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales; es decir, asegurar la compatibilidad de la actividad agrícola (sobre todo la oleícola) con el mantenimiento del suelo y la conservación de los recursos hídricos se convierte en uno de los principales objetivos. El Parque genera un elemento de cohesión y, posteriormente, las Asociaciones de Desarrollo Rural, Amigos del Parque y Colectivo de Investigadores y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen contribuyen a generar un colectivo social y asociativo sobre la base del espacio protegido, que permite mejorar la capacidad de organización y la dinamización mediante una estrategia de desarrollo compartida; siempre teniendo presente los instrumentos de planificación y gestión de espacios naturales a todos los niveles administrativos y sobre todo los propios; como el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales y el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural Sierra Mágina (aprobado en 2004), Programa de Uso Público (2005) y el Plan de Desarrollo Sostenible (2001). [ Reyes Manuela González Relaño ].
Para más información, visite Wikanda: http://www.wikanda.es/wiki/Sierra_m%C3%A1gina
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