| (SE). Ciudad de la comarca Bajo Guadalquivir, a 16 m. sobre el nivel del mar y a 20 km. de Sevilla. La superficie municipal es de 114 Km 2 y la población en 2005, de 34.648 h.
Situación y emplazamiento. Como indica su nombre, el origen de esta ciudad es doble y además de crecimiento reciente, por efecto de una transformación agraria de hace medio siglo y, sobre todo, por la cercanía a Sevilla, que la convierte en ciudad dormitorio y periferia del área metropolitana, aunque al norte del Bajo Guadalquivir. Así que la valoración de la situación actual difiere de los orígenes y de buena parte de su transcurso histórico.
Estamos en el contacto Mioplioceno margoso-Cuaternario de limos, en unas pequeñas elevaciones (como Las Cabezas) en el borde de un antiguo lago, el Ligustino de la Bética, precedente de las marismas. De manera que se trata en principio de una oferta territorial para un pequeño núcleo pesquero y quizás portuario con posibilidades de algún aprovechamiento agrario en la zona emergida. Posteriormente el aterramiento de la laguna forma una zona anfibia de inundaciones (de las que se libra el altozano), dedicadas a la ganadería hasta que se colonizan esas tierras, cambiando el paisaje y la economía con una rica agricultura en suelos fértiles. Todo eso en un clima mediterráneo de 18ºC de temperatura media anual, inviernos suaves y veranos calurosos y secos. Cuenta también en esta valoración territorial una buena posición viaria entre Sevilla y los puertos de la Bahía de Cádiz, hoy con enlaces de carreteras y autopista.
Historia.La Bética, al-Ándalus y la edad Moderna. Se suele admitir que el primitivo núcleo (origen de los Palacios) junto al lago era tartésico, probablemente Searo, y Searotinus en la época romana. Durante al-Ándalus es una aldea o alquería, al-Mudeyns o Seracatín (cortijo de Zarracatino) con un castillo, en la demarcación o cora califal de Sevilla y, disgregado el Califato de Córdoba, se mantiene en la extensa taifa de los abbasíes sevillanos y después se integra en el reino almohade de Sevilla hasta su conquista por Castilla a mediados del XIII.
Un siglo más tarde Pedro I el Cruel levanta un palacio (la Atalayuela) sobre los restos árabes para residir en la época de montería, principal aprovechamiento de aquellas tierras, junto con la ganadería. A principios del siglo XV pasan a propiedad de los duques de Arcos, apareciendo ya alguna actividad agraria y un cierto crecimiento del pueblo. Antes, Alfonso XI funda la localidad de Villafranca del Salado (luego de las Marismas), donada en 1330 a Diego López de Arnedo, dependiendo de Los Palacios y constituyendo un poblamiento disperso de chozas para pastores de caballos
Y así las dos localidades, de distinto origen y jurisdicción, conviven separadas por un arroyo, primero, calle después, donde se instala una cruz de piedra, lugar de tratamiento de disputas vecinales de ambos lugares, hasta su unión en el XIX. Entonces forma una calle transversal (Husillo, Charco, Blas Infante), y se constituye Ayuntamiento único en 1836.
Los Palacios y Villafranca a mediados del XIX. En el Diccionario de Pascual Madoz, 1845, aparece ya como municipio ("entre la carretera de Andalucía y el río Guadalquivir") en el que vivían 3.187 h. en 780 viviendas (346 cubiertas de teja y las 434 restantes de paja) más cinco haciendas con caserío: San Alberto, Tamazán, Mejorada, Letrado y Capitana. Había casas consistoriales, iglesia parroquial, tres ermitas y dos escuelas; más alguna industria derivada de la agricultura: 7 molinos de aceite, una prensa hidráulica y algunas tahonas. Porque se trataba de un pueblo agrícola, parte de cuya producción (granos y frutos), encontraban "buenas salidas por la proximidad a Sevilla y al Guadalquivir". El término comprendía un 45% de secano (cereales, legumbres, uvas, sandías, melones"), 15 de olivar y 40 de pastos, donde "se cría ganado vacuno, lanar y caballar, de buena raza y finura y caza de todas clases, aunque escasa". Pero constaba que del Guadalquivir, y sobre todo del Salado, se "experimentan grandes inundaciones en la campiña y marisma que pierden la mayor parte de las sementeras".
Historia reciente. La primera mitad del siglo XX es prácticamente una continuación del XIX, de manera que la población crece a un ritmo natural (diferencia natalidad-mortalidad), pues entre 1900 (5.414 h) y 1950 (11.163) lo hace en torno al 17 por mil; pero en diez años (1960-70) el aumento es próximo al 40 por mil, lo que indica inmigración, aproximadamente en la mitad de los efectivos, que en 1970 eran 18.495. Eso se debe sobre todo a la colonización agraria efectuada por entonces dentro de los planes de las Grandes Zonas Regables del Guadalquivir, llevadas a cabo por el I.N.C. (a través de grandes sociedades concesionarias), aunque con antecedentes en la II República, según proyectos de Lorenzo Pardo. El Bajo Guadalquivir (Utrera, Lebrija, Las Cabezas, Los Palacios") experimenta una gran transformación económica y paisajística, con la creación de casi 60.000 ha de cultivo, de las que el 80% eran de regadío, donde previamente existía una mitad de pastizal una cuarta parte de cereal y olivar en secano y el resto de arrozal y huertas. Se desalinizan los suelos y se dedica a hortalizas y algodón, aparte la producción olivarera y de vid, construyéndose canales, caminos y pueblos: concretamente en Los Palacios, Maribáñez, Chapatales y El Trobal, que en 1981 suponían algo más del 10% de los habitantes municipales, casi 25.000. Hoy alcanzan los 35.000 en un término cultivado casi en su totalidad, con predominio del algodón en regadío, casi 3.000 ha.
Plano, monumentos y turismo. Consecuente con el alto crecimiento demográfico, el plano urbano ha experimentado una fuerte expansión, sobre todo por el este, siguiendo la carretera de Utrera y alcanzando la Autopista, barrera norte-sur por levante. También al Norte, siguiendo la carretera de Sevilla, pero con una trama menos regular. Al Oeste además de zona residencial, se han ubicado polígonos industriales; y al sur el caño de la Vera, canal de regadío, supone una cierta frontera urbana.
La expansión reciente de la ciudad explica la escasez de monumentos y, además los restos del antiguo castillo casi han desaparecido, aunque cabe destacar, sobre un cerro, la iglesia de Santa María la Blanca, del siglo XVIII, y las capillas de los Dolores, San Sebastián, los Remedios, Aurora" Como en toda Andalucía, la Semana Santa constituye una de las celebraciones más importantes y, además, la Romería de San Isidro (en el parque de la Corchuela con los trajes típicos andaluces y caballos engalanados) y la feria de agosto.
Economía y Población. El municipio sevillano de Los Palacios y Villafranca cuenta con una población de 34.648 h. en el año 2005, repartida entre el núcleo principal con 32.191 h. y los poblados de los Chapatales (344 h.), Maribáñez (1.021 h.) y el Trobal (1.092 h.), a lo que se une la población del Muro (10 h.) y la diseminada (554 h.) La dinámica demográfica en su componente natural y migratoria es positiva, y está en relación por una parte con una estructura por edad muy joven (27,84% de la población es menor de 20 años, y el 9,95% tiene más de 65 años para el año 2005).
Por otra, esta favorable evolución está también unida a una dinámica económica del mismo signo, efecto de la diversificación productiva, especialmente de su agricultura, y de la cercanía a la ciudad de Sevilla y su área metropolitana. Los Palacios se encuentra a unos 28 km. de distancia de la capital provincial, con la que está muy bien conectado por la autopista AP-4 y la carretera nacional IV, como dijimos, y en donde una parte cada vez mayor de la población trabaja, estudia o incluso pasa sus momentos de ocio. Además, es el resultado de la eficaz política de fomento y desarrollo de la actividad empresarial local que ha llevado a cabo la Oficina de Fomento Económico de los Palacios en estrecha colaboración con la Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir. Sin embargo, la renta media declarada es de 10.513,76 euros en el año 2003, más baja que la media andaluza (14.159,60 euros). Ello se debe a que la agricultura todavía es el motor de la economía del municipio, con un porcentaje del 58% de la población activa. Del total de la superficie del municipio (11.140 ha) más de 10.357 están cultivadas, principalmente en regadío. Se pueden distinguir tres zonas agrícolas: la del Bajo Guadalquivir, donde se cultiva algodón (2.681 ha en el año 2005), remolacha, girasol, trigo y maíz. La zona donde se ubica preferentemente olivos y viñedos (610 ha de uva de mesa en regadío, y 179 ha de uva para vino en secano). Y por último, una extensión de superficie donde la tierra es arenosa y muy ligera, y en la cual hay una importante implantación de invernaderos dedicados a la producción hortofrutícola.
La actividad industrial está concentrada en la rama agroalimentaria, y muy vinculada a la actividad de comercialización y transporte; no sólo de sus manufacturas sino también de los productos agrarios del municipio. Cabe destacar las cooperativas: Las Palmeras (El Trobal), San Isidro (Maribáñez), Frutas el Palenque, Frupal y Nuestra Señora de las Nieves. Esta última tiene una facturación anual de 12 millones de toneladas de hortalizas, y más de 1.800 ha de regadío. Hay instaladas una nave de manipulación, 2 bodegas con capacidad para 300 millones de litros, equipadas para elaborar 300 toneladas de uva en 8 horas. Cuenta de 6 a 10 trabajadores fijos y más de 200 en campaña. También se comercializa la flor cortada (claveles, clavellinas y rosas) mediante cooperativas o sociedades: Expoflores Los Palacios, Rosas de Sevilla, Rudoplantas y Kadimaflor. El resto de actividades terciarias más representativas son la construcción y la hostelería. [ Gabriel Cano / Francisca Ruiz Rodríguez ].
Para más información, visite Wikanda: http://www.wikanda.es/wiki/Los_Palacios
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