| (sevilla, 1943-1998). Manuel Delgado Villegas, El Arropiero, está considerado como el mayor asesino de la historia criminal de España. Nacido el 25 de enero de 1943 en Sevilla, recibe el alias de El Arropiero debido al trabajo de su padre, honrado trabajador que se gana la vida fabricando golosinas caseras hechas con arrope, un dulce con consistencia de jarabe hecho con higos. Aunque acude a la escuela, nunca aprende a leer ni a escribir y desde muy temprano comienza a mostrar un carácter bastante violento. Su carrera criminal la inicia poco después de ser declarado "no apto" para el servicio militar, que había comenzado a cumplir con 18 años en La Legión. Durante los meses de servicio es cuando comienza a consumir grifa y a aprender métodos de defensa y ataque personal, como el golpe seco con el canto de la mano en el cuello de la víctima, que bien aplicaría luego a lo largo de sus múltiples crímenes. En total, El Arropiero se declara autor de 48 muertes cuando es detenido por la Brigada de Investigación Criminal el 8 de enero de 1971, crímenes cometidos durante sus andanzas por España, Francia e Italia. Con todo, sólo se llegan a probar ocho de estos asesinatos, por los que tampoco siquiera llega a ser condenado, ya que debido a su enfermendad mental es ingresado en un centro psiquiátrico penitenciario.
Según los expertos que estudian su personalidad, El Arropiero es un peligrosísimo psicópata, poseedor del cromosoma XYY, denominado también de Lambrosso o de la Criminalidad. Se trata "de un criminal nato, un asesino que puede hacer mucho daño siempre, mientras viva". Por su alteración genética, carece de conciencia, de sentido de la culpabilidad y de remordimientos, por lo que mata con la mayor tranquilidad. Asesina siempre por capricho o porque le llevan la contraria. El primero de sus crímenes lo comete con apenas 20 años, cuando en 1964 acaba con la vida de una persona que descansa tranquilamente en la playa de Llorac, junto a la localidad barcelonesa de Garraf. Pero el más execrable de todos sus actos lo comete en 1971, cuando asesina a una mujer subnormal a la que llega a presentar a su familia y sus conocidos como su novia. Un día, tras salir a dar un paseo por las proximidades de El Puerto de Santa María, ciudad a la que se va a vivir con su padre, y después de mantener relaciones sexuales con ella, le da un golpe y luego la asfixia con sus propios leotardos. Según confesaría poco después de ser detenido, durante los tres días siguientes al asesinato regresa hasta el lugar donde mantiene oculto el cuerpo, para realizar el amor. Un acto de necrofilia que no es la primera vez que llega a practicar. Manuel Delgado fallece el dos de enero de 1998 poco después de ser puesto en libertad, tras pasar por distintos centros psiquiátricos penitenciarios españoles.[ Francisco Gil Chaparro ].
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