| Históricamente por caballería suele entenderse varios conceptos relacionados entre sí en la Andalucía medieval de los siglos XIII al XV. En primer lugar, desde la conquista cristiana, el arma de combate singular de los ejércitos castellanos, que se compone de soldados o milites montados frente a los infantes o peones que combaten a pie. En segundo lugar, desde los orígenes mismo del proceso repoblador andaluz, el estamento social que integran los combatientes a caballo, los caballeros como grupo privilegiado en diferentes modalidades (hidalgos y villanos). Y por último, la asociación o hermandad de los caballeros de condición nobiliaria, es decir, la Orden de Caballería a la que se pertenece por la herencia de la sangre en rituales especiales.
En la frontera granadina de la Baja Edad Media andaluza la caballería adquiere en su conjunto prestigio y poder como instrumento fundamental de combate "en tiempos de los Reyes Católicos * un caballero vale todavía por diez peones" y como forma singular de batallar de los nobles. Pero al mismo tiempo la caballería se convertiría también en una forma de vida fronteriza, característica de un estamento tan favorecido como fundamental en la organización militar del nuevo espacio andaluz, recientemente conquistado en al-Ándalus. Un modo de existencia ennoblecido donde coexisten valores éticos como el honor, el valor, la generosidad, la fidelidad y el desprendimiento material del caballero, junto a otros menos moralistas como la privanza regia, la aventura, la soberbia y sobre todo la agresividad o violencia injustificada frente al enemigo musulmán. Todo ello proporciona a la caballería en Andalucía no sólo un notable sentido épico y aristocrático, a condición de ejemplo para el resto de la sociedad cristiana andaluza, sino que sus gestas militares, con sus luces y sus sombras, pasan a la literatura en los libros de caballería y en los romances fronterizos. [ Manuel García Fernández ].
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