| Modalidad comercial de venta no estable muy arraigada en la vida andaluza que en las últimas décadas encuentra nuevas fórmulas, como los mercadillos populares semanales. El comercio establecido ve en ella una forma de competencia desleal y presiona a las autoridades para su erradicación o el establecimiento de restricciones, de forma que la inmensa mayoría de los municipios andaluces la tienen prohibida salvo determinados días a la semana en lugares acotados y para vendedores con licencia municipal y previo pago de impuestos.
Se calcula que en la comunidad andaluza la venta ambulante representa en torno al 5% del comercio y que alrededor del 40% de los andaluces los frecuentan, buscando precios más baratos, aunque normalmente sin las garantías del comercio estable. En las ciudades grandes el número de mercadillos es alto, así en una ciudad como Granada son cuatro los autorizados, en los barrios de Almanjayar, Zaidín, La Chana y Albaicín, y no faltan además en muchas poblaciones los especializados, en su mayoría dominicales. La comunidad andaluza aprueba en 1988 una Ley de Comercio Ambulante, que crea un registro general, un carné profesional y una placa identificativa. La competencia sancionadora es compartida por el Gobierno andaluz y por los ayuntamientos, y contempla la venta ejercida lo mismo en mercadillos que en calles, o el comercio itinerante en camiones o furgonetas, pero excluye mercados de animales y plantas, tradicionales en muchas ciudades andaluzas. Algunos ayuntamientos andaluces desarrollan programas específicos para mejorar las condiciones de trabajo de estos grupos, que contemplan asistencia técnica e informativa.
Esta regulación y las normativas locales no pueden impedir la proliferación de situaciones irregulares en los últimos años, en gran medida por la irrupción de vendedores procedentes de la inmigración, sin permisos. Informes oficiales cifran en un 17,5% del total español los decomisos por fraude realizados en Andalucía entre ambulantes, aunque sólo un 5% de los artículos vendidos son productos fabricados en la comunidad. En la últimas décadas cobra especial relevancia la venta ambulante de productos audiovisuales de producción y distribución ilegal, películas de actualidad, videojuegos y sobre todo discos, venta conocida popularmente como top manta y que en comunidades como la andaluza muestra notable incidencia.[ Antonio Checa Godoy ]
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