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EQUIPO 57 |
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| Colectivo Artístico. En 1957, José Duarte, Juan
Serrano, Ángel Duarte y Agustín Ibarrola exponen en el café Le Rond Point
de París. Se les unen el escultor vasco Néstor Basterrechea y el pintor
danés Thorkild Hansen. También se invita a participar en el grupo a los
cordobeses Juan Cuenca, Francisco Aguilera Amate y Luis Aguilera Bernier.
Todos exponen en la Sala Negra de Madrid y, tras un viaje a Copenhague
para presentarse en el Thorvaldsens Museum, El Equipo queda
definitivamente constituido por José Duarte, Juan Cuenca, Juan Serrano,
Ángel Duarte y Agustín Ibarrola.
Estamos ante el grupo más especial y con más
personalidad de cuantos se dan en el panorama artístico español, pues, si
bien grupos existen muchos, su duración es muy efímera, siendo, la
inmensa mayoría, un sumatorio de las individualidades de los que lo
formaban y manteniendo, por tanto, una unidad, exclusivamente, teórica.
En cambio, el Equipo promueve, desde un principio, el sentido de la
colectividad, restando importancia a la autoría de la obra y promoviendo
un cambio sustancial de la concepción artística para lograr un cambio de
la sociedad. Ellos ya lo dejan bien claro: el arte exige ser planteado,
no desde los esquemas individuales, sino desde la integración de los
conocimientos individuales a través de una metodología. Los miembros del
grupo inician el trabajo después de una puesta en común de los bocetos
realizados individualmente por cada uno de ellos, se dialoga, se realizan
propuestas, se eligen los más adecuados, se sintetizan sus distintos
elementos y se proponen las consideraciones para lograr la
interactividad. Después, algún miembro del grupo dibuja en el lienzo y
ejecuta el desarrollo final mediante pintura al óleo o acrílicos.
Los postulados artísticos del Equipo se encaminan a
conseguir un desarrollo plástico donde, desde una concepción científica,
se establezca una compleja interacción de todos los elementos que
intervienen en el proceso, es decir, no dejando que la forma, el color,
la línea y el volumen promuevan órganos independientes sino formando un
todo constituyente en la unidad espacial del conjunto.
Las obras del grupo cordobés parten de planos de
color que se superponen hasta penetrar unos en otros, coincidiendo
espacios contiguos y produciéndose un ritmo colorista de formas y planos.
El sentido de la colectividad, de la integración, de esa interactividad
propuesta por ellos, posibilitan espacios en los que la línea curva, la
intercomunicación de formas cromáticas crea organismos plásticos en los
que la pureza de las formas responden a un razonamiento conceptual que se
traduce en una estética analítica, racional y geométrica; todo con un
fondo de sutil esplendor creativo.
Planteamientos parecidos a los de la pintura
encontramos en su escultura. Al principio concebida sólo como proyectos
que son, posteriormente, ejecutados. Formas paraboloides hiperbólicas en
las que, de manera total y globalizadora, desencadenan un Arte abierto
capaz de asimilar propuestas integradoras. En estas obras todos los
postulados de vanguardia se hacen presentes y abren las perspectivas de
un Arte colectivo, lleno de sentido.
La obra de El Equipo 57 supone la aparición de un
horizonte nuevo dentro del panorama artístico español. Su radicalidad,
que les lleva, incluso, a cuestionar la obra de Arte y los mecanismos de
difusión y promoción de los artistas, viene a crear la tensión que se
necesita en un ambiente oscuro y triste. A pesar de su definitiva
disolución en 1962, el espíritu creativo del Equipo 57 sigue manteniendo
su vigencia. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía presenta una
importante exposición antológica en 1993 y sus obras siguen siendo piezas
codiciadas por importantes coleccionistas. Recientemente, la Caja San
Fernando patrocina una exposición itinerante, comisariada por el pintor
José María Báez, en la que se reúne una parte muy esclarecedora de la
escultura del Equipo.
Si entonces el trabajo del grupo cordobés es una
auténtica renovación en los adormecidos paisajes artísticos españoles,
ahora, su compromiso vuelve a ser necesario. En este Arte bajo mínimos
una labor esclarecedora como la de ellos nos sitúa en las coordenadas
adecuadas para establecer diferencias.
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