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AHMAR, IBN AL |
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| Los monarcas nazaríes
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de Granada son también conocidos como los
Banu-l-Ahmar, que en el castellano bajomedieval da lugar a la forma
Abenamar
*
. El nombre se debe a su epónimo, Ibn al-Ahmar
[Alhamar] de Arjona, fundador de la dinastía, que gobierna con el nombre
de Muhammad I (1231-1273). A este personaje le toca vivir el avance
cristiano por el Valle del Guadalquivir en pleno declive del poder
almohade en Andalucía. Proclamado por sus partidarios a la salida de la
oración del viernes en la mezquita de Arjona, el 18 de abril del 1232, se
declarará vasallo de Ibn Hud de Murcia antes de hacerse fuerte en
Granada a partir de 1237. En 1244 Fernando III de Castilla
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entra en Arjona y dos años después en la capital
jiennense. Muhammad I se ve empujado poco antes a pactar con el rey
castellano. El territorio de Andalucía occidental resulta ya
indefendible: el primer monarca nazarí, que ayuda al rey castellano a
conquistar Sevilla en 1248, centrará sus esfuerzos en consolidar su
posición en el reino de Granada. La idea tenemos que inscribirla en la
tradición del mudejarismo
*
, sólo que en este caso no se trata de personas sino
de una formación política que se declara vasalla de otro Estado. Ibn
al-Ahmar ve la llegada de las tropas castellanas hasta el Estrecho. En
1264 se alía con los rebeldes mudéjares de Jerez, Utrera y Lebrija.
Muhammad I puede resistir el contraataque de Alfonso X. Al final de su
vida las revueltas de los nobles castellanos contra su rey permiten que
consiga su objetivo: constituir un poder musulmán en Andalucía oriental
que sobreviviría más de dos siglos. El 22 de enero de 1273, durante la
oración de la tarde, muere Ibn al-Ahmar de Arjona, a la vuelta de una
expedición militar.
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