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RUEDA, SALVADOR |
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| (benaque, macharaviaya, málaga, 1857-málaga,
1933).
Poeta. Hijo de jornaleros, es estudiante de latÃn y
trabaja como jornalero, guantero, carpintero, droguero o pirotécnico
antes de ganarse la vida como periodista. Se marcha a Madrid y allÃ
Gaspar Núñez de Arce, que aprecia muy favorablemente sus primeras
poesÃas, le da trabajo en
La Gaceta de Madrid
. En 1880 publica su primer libro,
Renglones cortos
, pero no es a partir de 1883, año en el que
publica
Noventa estrofas
, cuando su nombre comienza a sonar como uno de los
impulsores de la renovación estética del modernismo. En este sentido,
Salvador Rueda comparte honores con el poeta de Puente Genil Manuel
Reina
*
, el otro gran pionero del modernismo poético
peninsular. Según la crÃtica especializada, cuando Rubén DarÃo, máxima
figura del modernismo, llega por primera vez a España en 1892 y entabla
amistad y colaboración con el poeta malagueño, Salvador Rueda ya ha
experimentado en su obra la mayor parte de los hallazgos estróficos y
musicales que caracterizan al modernismo, sobre todo la modificación del
soneto, la profusa utilización del dodecasÃlabo y las variedades del
hexámetro clásico. Independiente de la disputa que surja posteriormente
entre DarÃo y Rueda en cuanto a la paternidad del modernismo, lo cierto
es que la poesÃa del malagueño es muy bien acogida en Iberoamérica, donde
vive algunos años. Junto a las obras ya citadas, su producción poética se
compone de
Cuadros de AndalucÃa
(1883),
SinfonÃa del año
(1988),
El secreto
(1891),
Cantos de la vendimia
(1891) ?con prólogo de ClarÃn?,
En tropel
(1892) ?prologado por DarÃo con su famoso
?Pórtico??,
Fornos
(1894),
El bloque
(1896),
Piedras preciosas
(1900),
Trompetas de órgano
(1903),
Fuentes de salud
(1906) ?con prefacio de Unamuno? y
Lengua de fuego
(1908). En 1928 aparece su
AntologÃa poética
y en 1957 se publica de forma póstuma
Claves y sÃmbolos
. Destacan sus sonetos eróticos
Himno a la carne
(1890), que escandalizan a Valera, y su novela de la
misma temática
La cópula
(1906). También cultiva una serie de narraciones
naturalistas inspiradas en su tierra natal, como
El patio andaluz
(1886),
El cielo alegre
(1887),
El gusano de luz
(1889) o
La reja
(1900).
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