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NAZARENO, NUESTRO PADRE JESÚS |
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Es la advocación de gran número de imágenes de Cristo cargado con la cruz que son titulares de cofradías andaluzas de Semana Santa *. En muchos pueblos y ciudades son las imágenes más devotas y populares, y su procesión, generalmente en la madrugada del viernes santo, constituye el momento más importante de la misma. En sus comienzos, en la segunda mitad del siglo XVI, constituyen una novedad que difiere fuertemente de las hermandades* penitenciales ya existentes (especialmente las de la Vera Cruz y la Soledad): no son de sangre, es decir, no practican la flagelación pública, sino que, a semejanza de Jesús, portan cruces, a las mismas horas en que éste subía al Calvario, por lo que sus cofrades reciben el nombre de nazarenos; término que terminaría extendiéndose a casi todos los lugares para designar a quienes, revestidos con túnica y antifaz, integran los cortejos procesionales semanasanteros, lleven cruz, cirio, vara de autoridad o cualquiera otra insignia. En muchos casos, dentro de la procesión se hacían –y en varios lugares de Andalucía continúan realizándose– escenificaciones de la pasión: las tres caídas, el encuentro entre Jesús y su Madre, la limpieza del rostro por la Verónica, e incluso autos sacramentales, con personajes vivos ataviados convenientemente y también accionando los propios pasos de las imágenes. El “Sermón de El Paso” era también muy frecuente, en un momento dado de la procesión: en él, un clérigo leía las Escrituras o glosaba los tormentos del Cristo. A partir de las cofradías del Nazareno surgen luego otras con la misma iconografía (Jesús con la cruz al hombro) y advocaciones específicas, o incluso apodos y designaciones populares, como El Abuelo* , El Terrible y otros. Pronto, muchas de estas imágenes de Jesús vivo y sufriente, coronado de espinas, se convierten en las figuras centrales de la Semana Santa. Contribuyen a ello tanto la teatralidad barroca como la proyección en la figura dolorida del Nazareno de los sufrimientos e injusticias de las clases populares andaluzas, cuya sensibilidad les hace identificarse más profundamente con la figura viva y más cercana de Padre Jesús que con la percibida distancia de los Cristos muertos. |
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