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BURGOS Y MAZO, MANUEL |
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| (moguer, huelva, 1862-1946).
Político y escritor onubense. Su primer
puesto político es el de diputado provincial por el distrito electoral de
La Palma en 1890. Inicia su actividad política años antes, cuando estudia
Derecho en Sevilla, en las filas del Partido Tradicionalista. Fruto de
este primer compromiso con la política es su libro
La cuestión tradicionalista
(1882), en el que plasma su rechazo del
liberalismo, la condena a los tradicionalistas desleales, el
fortalecimiento del carlismo y la crítica firme hacia Canovas del
Castillo, al que considera uno de los hombres más funestos de la política
nacional. Defiende estas tesis políticas en periódicos sevillanos y
madrileños como
El Papelino
y
Diario de Sevilla
y, sobre todo, en
El Siglo Futuro
. Forma parte de la Diputación Provincial
de Huelva durante los años 1890 y 1893, ocupando provisionalmente su
presidencia durante algunos meses.
Su arraigo político en la provincia de
Huelva queda definitivamente consolidado en 1892, momento en el que
Canovas del Castillo encomienda a Burgos y Mazo la reorganización del
Partido Conservador de Huelva. A lo largo de 1893 funda dos
periódicos,
El Liberal Conservador
y
El Defensor
, y desarrolla una ingente labor que
posibilita la reconstrucción de un partido hegemónico en la provincia,
sólidamente constituido y organizado.
Entre 1897 y 1919 es nombrado director
general de Gracia y Justicia (1897), director general de Penales (1899),
subsecretario de Gracia y Justicia (1901), director general de Obras
Públicas (1903), vicepresidente del Congreso, aunque no llega a tomar
posesión (1904), ministro de Gracia y Justicia (1915) y ministro de
Gobernación (1919). Durante la dictadura de Primo de Rivera pasa a la
sombra de la dictadura pero ejerce una dura oposición que se prolonga
hasta la llegada de la República. En septiembre de 1930 funda el Partido
de Centro Constitucional en la provincia de Huelva, una agrupación que
pretende aglutinar en su seno a constitucionalistas, liberales y
republicanos con objeto de intentar reconducir la situación política del
país. Proclamada la Segunda República en 1931 intenta mantener una
influencia política que cada vez se encuentra más debilitada. Después de
las municipales de abril de 1931, él y sus seguidores quedan enrolados en
las filas del Partido Republicano Radical, dirigido por Alejandro
Lerroux.
Sus sucesivos fracasos electorales en las filas del
republicanismo federal lo empujan a convertirse en un acérrimo
contestatario de la política nacional, especialmente de la conjunción
liderada por Manuel Azaña. En el verano de 1932 participa en la
sublevación de Sanjurjo y si no es castigado es por la debilidad del
régimen republicano. Pese a que intenta recuperar su antiguo protagonismo
político, el resultado de su paso por la política republicana es
desesperanzador. Burgos pierde buena parte de su crédito político entre
los partidos de izquierdas, de centro e incluso de derechas. Desde su
aislamiento se intenta sumarse al levantamiento militar de 1936. A partir
de entonces queda recluido en su pueblo natal, Moguer, donde escribe unas
memorias que intentan justificar su vida y sus actuaciones
públicas.
Junto a su actividad pública desarrolla
una intensa vida intelectual que queda refejada en la publicación de
diversas obras. Entre ellas cobran una especial relevancia
El ciclo de las sociedades políticas.
Formación, conservación y disolución
(1918),
El problema social y la democracia
cristiana
(1914),
La dictadura y los
constitucionalistas
(1934),
Al servicio de la doctrina
constitucional
(1930) o
De la República a..."
(1931). No faltan en su repertorio
bibliográfico las obras de corte histórico como
Páginas históricas de 1917
o
¿Quién es España?
(1940) y alguna en la que justifica su
actuación política durante los años de la Restauración como
El verano de 1919 en Gobernación
(1920-1921).
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