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CANTIÑA |
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| f. Nombre genérico de una serie de cantes de
música alegre y vivaz, como los caracoles, el mirabrás, las romeras y las
alegrÃas, todos ellos de coplas generalmente cortas y que se suponen
emparentados con la antigua jota de Cádiz. "AlegrÃas, cantiñas o
juguetillos como las llama Demófilo, en 1881, son capaces de hacer
resucitar a un muerto y hacerlo tomar los palillos para bailar y levantar
el ánimo de profundo estado de tristeza en que lo sumerge un polo o una
seguidilla gitana bien cantada. Todo un mundo de colorido, gracia y ritmo
"escribe José Blas Vega" que tendrá un importante papel, sobre todo en el
siglo XIX, en la baraja estilÃstica del flamenco. Cante netamente
gaditano, encuadrado rÃtmicamente en el toque por alegrÃas, donde las
variantes serán definidas en lo musical por las tonalidades y el tono
base donde se toque cada cante, y donde el motivo o tema de las letras
generalmente servirá para darle nombre. Estos estilos de cantes para
bailar eran imprescindibles en cualquier fiesta flamenca y a medida que
empezaron a ponerse de moda en los cafés cantantes tuvieron una
participación preponderante, pues constituyeron la gracia y la alegrÃa de
los cuadros flamencos durante muchos años y a su ritmo hicieron los
mejores desplantes La Mejorana, Gabriela Ortega, La Jeroma, La
Macarrona..., acompañadas por las voces de los especialistas: Macaca,
Paco El Sevillano, El Quiqui, Romero El Tito... La versatilidad de su
ritmo fue muy caracterÃstica en las cantiñas, pues cualquier canción ("La
caracola", "El prendero"...), pregón ("La frutera", "La verdulera", "La
castañera"...) o himno polÃtico ("El Trágala", "Riego", "Torrijos"),
herencia de la revolución de 1820, de tanta afición a cantar canciones
patrióticas, era asimilado. Algo parecido a lo que decÃan las bulerÃas en
este siglo. De estos cantes podemos distinguir en la actualidad de forma
clara y de uso práctico los siguientes: alegrÃas (varios estilos), la
cantina, propiamente dicha (varios estilos), las romeras, el mirabraÃs y
los caracoles. Otras cantiñas de poco uso y a punto de desaparecer son:
la rosa, la contrabandista y el torrijos". Entre las cantiñas de creación
personal que mantienen en la actualidad su vigencia destacan la de El
Pinini, y la llamada cante de Las Mirris.
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