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PIRIÑACA, TÃA ANICA LA |
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| (jerez de la frontera, cádiz, 1899-1987).
Cantaora, de nombre Ana Blanco Soto. Criada en un
ambiente humilde, pasa su vida junto a los gitanos camperos de Jerez.
Entre ellos, se encuentran algunos de los cantaores más reconocidos del
ambiente flamenco jerezano: TÃo José de Paula, Borrico de Jerez,
Sernita... De éstos y de  Manuel Torre o Antonio Frijones toma sus
principales influencias, que beben de la intuición más que del dominio de
la técnica. Tras contraer matrimonio, Anica la Piriñaca deja de cantar
por deseo de su marido, y sólo después de enviudar desarrolla una mÃnima
carrera profesional, grabando su primer disco con más de sesenta años.
Sobresale, principalmente, en las siguiriyas, soleares, martinetes y
bulerÃas. Es recordada por la jondura que imprime a su cante. El escritor
Caballero Bonald recoge una frase célebre de la Piriñaca, que resume la
pasión de su arte: "Cuando canto a gusto me sabe la boca a sangre". El
propio Caballero Bonald realiza un memorable retrato de ella: "Esta
ejemplar gitana, casi octogenaria ya, ha sido siempre una especie de
ambulante portadora del mejor y más puro material del cante. Jamás se dio
a conocer fuera de unos muy reducidos cÃrculos de aficionados. La
habÃamos visto muchas veces por las calles de Jerez, en alguna perdida
taberna, casi mendigando una moneda a cambio de una improvisada ejecución
de soleares o bulerÃas. TÃa Anica la Periñaca define, sin duda, toda esa
supervivencia, ya sorprendente por insólita, de los antiguos esquemas
sociales y estilÃsticos del cante". En 1987, el flamencólogo José Luis
Ortiz Nuevo escribe sus memorias en el libro
Yo tenÃa mu güena estrella
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