| (HU). Municipio de la provincia de Huelva situado a 62 km. de la capital, en la comarca el Condado-Doñana. Ocupa una superficie de 132 km 2 y cuenta con 3.915 h. Su ubicación en el Campo y Sierra de Tejada le confiere una gran belleza paisajística: su campiña, surcada por numerosos arroyos que tienen su desembocadura en el río Ardachón o Arroyo de Tejada, es una espacio lleno de fertilidad. Cercana a la campiña, la frondosa serranía disfruta de gran riqueza forestal y cinegética, con numerosos cotos de caza menor en los que viven muflones, jabalíes y otros animales. Históricamente, su origen se remonta a la Edad de los Metales: se conservan asentamientos de 1400 a.C. Su gran riqueza mineral y agropecuaria atrae a civilizaciones posteriores: fenicios, griegos y tartesios, de los que se conservan vestigios arqueológicos en Castildostía, Vaquera y Antujena. En el los últimos años de la cultura tartésica, estos asentamientos se transforman en sociedades turdetanas. Durante la época romana el municipio alcanza su máximo esplendor, con el nombre de Itucci (Tejada la Nueva) y llega a tener ceca propia, servicios públicos, grandes edificios y murallas. En la época visigoda disminuye su riqueza y población. Su recuperación viene de manos andalusíes a partir del año 713, la aristocracia árabe se instala en la ciudad y la convierte en capital del Iqlim Al-Basal con el nombre de Talyata. Se integraba en la cora califal de Niebla y en el XI pertenece a la extensa taifa sevillana de los abbasíes, para incorporarse al reino almohade de Sevilla en el XIII hasta su conquista por tropas de Fernando III, quien mantiene como rey tributario al almohade Hamed. En 1291, por privilegio de Sancho IV, obtiene el título de villa y a partir del siglo XVI sufre una pérdida de población que obliga a repartir su término entre localidades vecinas que pasan a llamarse "del campo". El señorío de la villa continúa hasta 1812, fecha en la que recupera su nombre e identidad municipal.
Goza de un rico patrimonio histórico artístico: el Castillo-Fortaleza de Alpísar, las ruinas de la antigua ciudad Talyata, la Fontanilla, la Capilla de la Santa Cruz y la iglesia parroquial de San Bartolomé (de origen mudéjar y construida sobre una antigua mezquita) en la que destacan su fachada-torre y la llamada Puerta del Perdón más las obras de arte que guarda en su interior: un crucificado gótico (Cristo de la Misericordia) y una talla de San Bartolomé, realizada por Jerónimo Hernández, junto a imágenes modernas de Castillo Lastrucci y José Sanjuán. Sus habitantes celebran numerosas fiestas a lo largo del año: patronales, de la Virgen del Carmen; de la patrona Virgen de las Virtudes; Romería del Rocío; Romería de San Isidro y otras. Destaca la repostería a base de roscos de vino y miel, y otros dulces.
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