| Tribunal con jurisdicción propia que persigue y castiga los delitos cometidos fuera de los núcleos de población. Su nacimiento es propuesto por Burgos y los pueblos de su término en marzo de 1476 para defenderse del rey de Portugal, así como para perseguir a los malhechores. Piden ayuda al obispo Acuña, pero éste sólo se compromete a ayudarles en relación con el combate de malhechores. Cuando está formada, llega una real cédula del 17 de abril por la que se aprueban las Ordenanzas de una Hermandad más general, con los mismos fines que la de Burgos, pero con la intención de extenderla por todo el reino. El modelo de actuación de la Hermandad procede de la Santa Hermandad Vieja de Toledo, Talavera y Ciudad Real, modelo ya utilizado por las hermandades surgidas en tiempos de Enrique IV, que se basaban en el binomio alcalde-cuadrilleros, siendo los cuadrilleros los encargados de la vigilancia y seguimiento, situados en los pueblos de todo el territorio. La Hermandad es aprobada en las Cortes de Madrigal de 1476. Se establece que todas las provincias, merindades, valles, ciudades y lugares del reino deben entrar en la Hermandad en un plazo de treinta días. En Andalucía la nobleza de las ciudades dificulta que esto se cumpla. En Sevilla hay una gran oposición por parte del marqués de Cádiz y del duque de Medina Sidonia a que esta ciudad ingrese, oposición que se rompe pronto. Sin embargo, en 1480 existen aún amplios territorios de la región fuera de la Hermandad.
La Santa Hermandad tiene una administración central, la Diputación general, localizada en Toledo, y unas fuerzas de a pie y a caballo móviles. Sus fuerzas militares tienen una importante participación en las guerras de Portugal y de Granada, pero como el coste de su mantenimiento es muy gravoso para las ciudades y villas castellanas, se suprime la Diputación en 1498, y la institución queda relegada a sus funciones de policía rural, encargándose de los problemas de salteamiento y robo de bienes muebles y semovientes; muertes y heridas de hombres y prisión de éstos; quema de casas, viñas y mieses, en despoblado o en todo lugar con menos de cincuenta vecinos. La ejemplaridad con que castiga la Santa Hermandad hace que se convierta en una milicia de gran prestigio en los primeros tiempos, perdiendo eficacia y atribuciones hasta su desaparición a fines del siglo XVII. [ María Antonia Carmona Ruiz ].
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