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SILOS, CULTURA DE LOS |
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| Expresi贸n referida a un tipo de asentamiento
prehist贸rico, con algunos rasgos caracter铆sticos en la organizaci贸n del
h谩bitat (grandes extensiones de estructuras de variada morfolog铆a,
excavadas en el sustrato geol贸gico delimitadas o no por zanjas de
distintos tama帽os y funciones), junto a determinados elementos formales
de la cultura material, especialmente las cer谩micas carenadas.
Tradicionalmente, esta cultura arqueol贸gica se circunscribe a un 谩rea
concreta del valle del Guadalquivir, raz贸n por la que tambi茅n se le ha
denominado ?Cultura de los Silos del Bajo Guadalquivir?. Su
investigaci贸n, nunca sistem谩tica, est谩 invariablemente presidida por una
concepci贸n normativa de la Cultura preocupada por resolver dos
constantes: la b煤squeda de su origen y 谩rea de difusi贸n, y la
interpretaci贸n funcional de las estructuras subterr谩neas que, por
analog铆a y bajo el nombre de ?silos?, sirvieron a F. Collantes de Ter谩n
para bautizarla, partiendo de la base de que tales estructuras, que
consideraba silos de almacenaje, eran una prueba irrefutable de
sociedades agr铆colas. A ello se a帽ade que dichas estructuras se
documentan en diversos yacimientos de la cuenca baja del Guadalquivir con
un similar patr贸n de asentamiento (cabezos de poca altura pr贸ximos a
cursos de agua), lo que proporciona los elementos necesarios para seguir
manteniendo las tesis que setenta a帽os antes hab铆an guiado los trabajos
de G. Bonsor
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, principalmente dirigidos a mostrar c贸mo se hab铆a
producido la ocupaci贸n de las f茅rtiles tierras del Valle del Guadalquivir
por parte de colonos agr铆colas. La publicaci贸n de los resultados de las
excavaciones en Los Castillejos de Montefr铆o supuso un referente para
revitalizar la esclerotizada Cultura de los Silos del Bajo Guadalquivir.
Actualmente se sabe que la extensi贸n geogr谩fica y cronol贸gica de este
tipo de poblados es muy amplia, siendo un fen贸meno que se distribuye por
todo el Guadalquivir, por 谩reas de Extremadura y Portugal e incluso por
las zonas del resto de la Pen铆nsula, donde el proceso de transici贸n entre
el IV y el III milenio muestra pautas muy similares, tanto en lo que
respecta al tipo de emplazamiento y estructuras de h谩bitat, como a la
cultura material mueble o los sistemas de justificaci贸n ideol贸gica,
especialmente funerarios. Estas circunstancias han determinado nuevas
formulaciones desde las que se interpretan las similitudes, sobre todo en
la cultura material mueble, como resultado de procesos de interacci贸n
entre las diversas comunidades por intereses reproductivos, que
conducir铆an a fen贸menos de agregaci贸n poblacional en torno a determinados
ecotonos donde se pod铆a explotar una amplia variedad de recursos, desde
los tradicionales de caza y recolecci贸n a los relativamente nuevos como
la ganader铆a extensiva, la ganader铆a intensiva, la horticultura y el
cereal de secano, que progresivamente ir谩 cobrando mayor importancia a
medida que los conflictos entre las comunidades lo hacen necesario para
producir mayor cantidad de alimentos por unidad de superficie y por las
ventajas que reporta a los grupos sociales, ahora m谩s amplios, dada su
posibilidad de almacenamiento y, por tanto, susceptible de ser
centralizado y expropiado.[ R. L. P. ]
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