| (sos, zaragoza, 1452-madrigalejo, cáceres, 1516). Rey"de"Aragón y, con el nombre de Fernando"V, rey consorte de Castilla. Hijo de Juan II de Aragón y de Juana Enríquez, contrae matrimonio con la reina Isabel I de Castilla * , por cuyo reinado conjunto sobre las dos coronas son más conocidos ambos como los Reyes Católicos * . En 1461 la muerte de su hermano Carlos de Viana le convierte en príncipe de Gerona y heredero de la corona, y en 1462 los catalanes, en malas relaciones con Juan II, le designan lugarteniente de Cataluña bajo la tutoría de su madre. Ese mismo año estalla la primera guerra de los Remensas, resistiendo el asedio del ejército en la Força de Gerona y participando activamente en los problemas de la larga contienda.
Educado como un príncipe renacentista bajo la dirección del humanista Francisco Vidal de Noya y del obispo de Gerona Juan Margarit, es el prototipo de político renacentista, inspira la principal obra de Nicolás Maquiavelo, El príncipe , y sabe combinar diplomacia y eficacia militar. Es nombrado gobernador general de Aragón y Cataluña en 1466 y, dos años más tarde, corregente de Sicilia. Su matrimonio con la princesa Isabel de Castilla, hermana de Enrique IV, contraído en 1469, marca decisivamente su trayectoria y proyecta su figura hacia la política de Castilla. Así, intenta crear un partido en Castilla favorable a sus aspiraciones a la corona del reino tras la muerte de Enrique IV. Cuando llega ésta en 1474, su esposa Isabel es proclamada reina en Segovia, lo que le disgusta notablemente, ya que pretende asumir el control del reino. Sin embargo, la energía de Isabel obliga a la firma de una concordia que establece la igualdad de los reinos y del peso de las decisiones de los soberanos.
En 1474 se inicia la guerra civil castellana contra los partidarios de Juana la Beltraneja. Ésta se cierra con el Tratado de Alcáçobas (1479), al que contribuye Fernando"II, doblegando a la nobleza y afirmando la autoridad de la monarquía. Ese mismo año muere su padre, siendo proclamado rey de Aragón. De este modo se produce la unión dinástica de Castilla y Aragón, respetándose las instituciones de cada reino.
Como rey de Aragón, desarrolla una política reformista de las instituciones, introduce el sorteo en la elección de cargos y aplica medidas proteccionistas al comercio y a la industria que estimulan la economía. Una nueva insurrección de los remensas fuerza a Fernando II a una solución pactada: la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486), que pretende un equilibrio entre remensas y señores. Consigue la restitución del Rosellón y la Cerdaña (1493) y, frente al rey de Francia, conquista el reino de Nápoles, reforzando la presencia aragonesa en el Mediterráneo occidental.
En relación con Castilla, se ocupa personalmente de la guerra de Granada, mientras Isabel se preocupa del control de la nobleza. Así, en 1481 se inicia una guerra contra el reino nazarí que se prolonga hasta 1492. También interviene, aunque en menor grado, en cuestiones como el establecimiento del Tribunal de la Inquisición o la expulsión de los judíos y la conversión de los musulmanes. Asimismo, entre 1484 y 1496 se conquistan las islas Canarias y el descubrimiento de América en 1492 asegura la expansión territorial castellana.
Política internacional. La labor de Fernando se centra principalmente en el establecimiento de una política de enlaces dinásticos con Austria y Portugal, y el aislamiento de Francia, concretado en las victoriosas campañas en Italia, dirigidas por Gonzalo Fernández de Córdoba * , que convierten a la monarquía hispana en una gran potencia internacional.
A la muerte en 1504 de la reina Isabel, y declarada la incapacidad de su hija Juana, Fernando se convierte en regente de Castilla. Su yerno, Felipe el Hermoso, alentado por la alta nobleza castellana que no perdonaba la anulación de su poder político, reclama para sí el gobierno del reino. Ante esto, Fernando abandona la regencia y la tierra de Castilla (convenio de Villafáfila, 1506) y se retira a Aragón, casándose con la sobrina de Luis XII de Francia, Germana de Foix, a la que cede la mitad del reino de Nápoles, consiguiendo de este modo la alianza con Francia y el aislamiento de Felipe I el Hermoso. La muerte de éste (1506) y los disturbios que se producen en Castilla permiten el regreso de Fernando como regente. Durante esta etapa, Navarra se incorpora a la Corona de Castilla (1515), se conquistan algunas plazas del norte de África "Orán y Bujía" y se obtiene la sumisión del rey de Argel. Sin embargo, la complicada situación de Italia le impide continuar su política de conquista de África. La consecuencia más importante de la guerra italiana es la incorporación a la Corona de Castilla del reino de Navarra, ocupado por el Duque de Alba en 1515.
En los últimos meses de su vida Fernando ve cómo toda su activa política en Italia se desmorona; el nuevo rey francés Francisco I conquista el ducado de Milán sin que él pueda hacer nada. La situación se complica por la incierta sucesión a las coronas de Castilla y Aragón. Sus últimas operaciones políticas están dirigidas a separar la herencia de los dos reinos. Primero nombra heredero de Aragón al hijo nacido con su segunda esposa Germana y, tras la muerte de éste, designa como tal a su segundo nieto Fernando, frente a Carlos, ya heredero de Castilla. En esta situación le sobreviene la muerte en Madrigalejo el 25 de enero de 1516. ( -> véase Reyes Católicos ). [ María Antonia Carmona Ruiz ].
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