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HUERTA, NIÑO DE LA |
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| (lora del río, sevilla, 1907-1964).
Cantaor. Nombre artístico de Francisco Montoya
Egea, que hereda dicho mote por su trabajo en la huerta siendo muy joven.
A los 16 años, en 1925, gana un concurso de cante en Córdoba, lo que le
permite abandonar su oficio de hortelano. En 1927, llega a participar en
la Copa del Monumental Cinema madrileño. Al año siguiente vuelve a cantar
en Madrid, en el Teatro Avenida. Inmediatamente forma parte de los
espectáculos flamencos en gira por toda España y posteriormente graba sus
primeros discos con la guitarra de Manolo de Badajoz. Vedrines y
Montserrat lo descubren y lo lanzan en los espectáculos de la ópera hasta
que llega la Guerra, después de la cual regresa al trabajo en las mismas
compañías. Siempre es un admirador acérrimo de Pepe Marchena, al que
imita en su concepción preciosista del cante desde que le reclutara en
Jaén para una gira junto a Juanito Valderrama. Sin embargo, en sus
inicios se ve influido por Antonio Chacón. Su gran éxito es "La romería
loreña", una milonga con la que ha pasado a la historia. De sus giras
sobresalen, antes de la Guerra Civil, las realizadas con Angelillo, en
1934, y otra, en 1936, con los ganadores del Certamen Nacional de Cante
Flamenco que tiene lugar en el Circo Price de Madrid. En los años
cuarenta y cincuenta continúa sus giras. Anselmo González Climent
escribe: "No siendo trascendente, la singularidad del Niño de la Huerta
resulta, al menos, tan clara como honesta, tan apreciable como
mantenida... Tránsito el suyo sin altibajos, casi invariable. Y por ello
"hay que decirlo todo" con un cierto toque de monotonía. El estilo que lo
configura casi por entero ha sido y sigue siendo el fandango".
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