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BERéBERES |
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| Uno de los dos elementos, juntos con los árabes, que forman parte de los contingentes musulmanes que dan lugar a la formación de al-Ándalus. En principio designa a los linajes procedentes del norte de África, donde siguen siendo uno de los componentes básicos de la población. En la época de la conquista de la Península Ibérica, a comienzos del siglo VIII, son los grupos que entran con Táriq b. Ziyad * . Estos beréberes, dado lo reciente de la entrada del Islam en el Magreb, estaban todavía completando su proceso de arabización e islamización. A ambos contribuirán cuando se den en territorio de la Andalucía árabe. Excepto en algunos casos muy determinados, los beréberes ocupan los peores asentamientos en el momento de la conquista, en comparación a los que están en manos de los árabes. En este momento se establece una dicotomía entre lo árabe y lo beréber que, junto con los enfrentamientos tribales árabes, operará como elemento de la política de al-Ándalus. La construcción social y política del país se irá realizando sobre un discurso árabe, al igual que la mezcla con la población local la llevan primordialmente a cabo las tribus que se decían originarias de Oriente. La revuelta beréber del 740, reprimida tanto en la Península Ibérica como en el norte de África, refleja la desigualdad que el nuevo régimen musulmán otorga en principio a los linajes magrebíes. La política del al-Ándalus omeya, favorecedora de la inmigración árabe y con una alta dosis de arabismo, mantendrá la imagen de un país que dejaba a un lado a los beréberes. Aunque en la práctica poco a poco se debe ir introduciendo una asimilación creciente de las componentes hispanos, árabes y beréberes en la conformación de la población andalusí. La evolución de la historia de al-Ándalus produce más tarde la entrada de nuevos contingentes norteafricanos, como las tropas que vienen en la segunda mitad del siglo X a servir en el ejército. Algunos de ellos dan lugar a reinos de Taifas a la caída del Califato. Los Banu Ifrán de Ronda, los Banu Birzal de Carmona o los Ziríes de Granada son una muestra al respecto. Se trata ya de poblaciones andalusíes, aunque los textos de la época mantengan imágenes antiberéberes como la de la destrucción de Medina Azahara y el saqueo de Córdoba del 1013. La llegada de los almorávides al final del siglo XI y de los almohades en la centuria siguiente operan en la misma línea de aportes norteafricanos, junto al hecho de que la existencia de un Estado a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar incrementa la mezcla de las poblaciones andalusíes y magrebíes con una intensidad mayor de lo que había ocurrido en tiempos anteriores. Con todo ello, se favorece la existencia de una cultura común, a pesar de las diferencias que quieren establecerse en ocasiones. Esta misma dicotomía surge, variando de la alianza al enfrentamiento, cuando, producida la conquista del Valle del Guadalquivir en el siglo XIII y constituido el Reino nazarí de Granada, los benimerines actúen en al-Ándalus durante un siglo, en los episodios de la batalla del Estrecho. Con la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos en 1492 y la expulsión de los moriscos en 1609 se produce una emigración de los andalusíes hacia el norte de África. Allí, en proceso paralelo surgido en dirección contraria a la del siglo VIII, vuelven a producirse diferenciaciones entre ambos grupos, que contaban con una larga historia en común. [ Rafael Valencia ].
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