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DUMAS, ALEJANDRO |
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| (1802-1870).
Escritor. Viajero francés que recorre España en 1846
y escribe
Impresiones de un viaje (De París a Cádiz
), que se publica en 1861. Entre las referencias a
las ciudades andaluzas y a aspectos de la vida en esta tierra están las
siguientes: "Cádiz es la hija dorada del sol, su ojo de fuego la cubre
con sus rayos más ardientes; de manera que la ciudad entera parece estar
dentro de la luz. Sólo tres tonalidades capturan la vista en este
momento: el azul del cielo, el blanco de las casas y el verde de las
celosías, ¡pero qué azul, qué blanco, qué verde! [...] Lo que vine a
buscar a Cádiz, como a Nápoles, es ese cielo azul, ese mar azul, ese aire
límpido y ese hálito de amor que corre en el aire. A uno le gusta Cádiz
sin saber qué es lo que le gusta de Cádiz" [...]
"Jaén es una enorme montaña, parda como la piel de
un león. El sol le ha dado al devorarla ese tinte ahumado sobre el cual
desatan sus caprichosos zig zags las antiguas murallas moriscas"
[...]
"La Cristina es el paseo de moda de Sevilla, sus
Tullerías, o mejor, sus Campos Elíseos [...] Cabos de soga enrollados en
postes y que arden eternamente indican hasta qué punto el cigarro y el
cigarrillo son un objeto de primera necesidad".
"¡Ah, los pies de las andaluzas! Todavía no les he
hablado de ellos, y es que, en realidad, no existen. A cambio, las
andaluzas hablan mucho de los pies franceses e ingleses. No hay broma que
no se haya hecho sobre los zapatos de nuestras mujeres. Con ellos se
confeccionan barcos en los que las familias enteras de andaluces
descienden el Guadalquivir de Sevilla hasta Cádiz [...] ¡y con qué aplomo
las sevillanas caminan sobre esos piececitos! Agregaré: ¡y sobre qué
empedrado!"
Las tribulaciones de un gourmet: "¡Las hermosas
olivas que se cosechan en Sevilla, ¡pero qué malvada forma de prepararlas
tienen! [...] He creído morder, al probar la primera, un pedazo de cuero
[...] Yo no conocía más que dos cosas por las cuales nunca pude superar
mi repugnancia: las habas de huerta y los macarrones. El capítulo de mis
antipatías se enriqueció hoy con un nuevo artículo y ese artículo son las
olivas de Sevilla" [...]
"El andaluz, en el año de gracia de 1846 y en el de
la Hégira de 1262, sigue siendo tan árabe como un árabe. El andaluz no
come, pues, sobre una mesa sino sobre un taburete. Cuando se quiere comer
sobre ese taburete, hay que sentarse en el suelo. Si a toda costa se
quiere comer a la francesa, hay que sentarse sobre el taburete y comer
sobre una silla o sobre las rodillas" [...]
"Si alguna vez viaja por España, Madame, donde el
aceite es imposible y el vinagre inexistente, le recomiendo las ensaladas
sin aceite y sin vinagre. Las ensaladas sin aceite y sin vinagre se
preparan con huevos y con limón. Ahora bien, en España hay por todas
partes buenos huevos y excelentes limones. He sido yo quien inventó esta
ensalada y espero darle mi nombre".
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