|
|
FERNáN CABALLERO |
VOLVER |
|
|
| (morges, suiza, 1796-sevilla, 1877).
Escritora. Conocida con el seudónimo de Fernán
Caballero, Cecilia Böhl de Faber nace en el seno de una familia que goza
de una buena posición económica y una amplia formación académica: es hija
del matrimonio formado por el alemán Johan Nikolaus Böhl de Faber
*
"hispanista, cónsul hanseático en Cádiz y
delegado de la firma comercial Duff Gordon y Cía." y la gaditana
Francisca Larrea "traductora de Byron y de Mary Wollstonecraft y
anfitriona de una famosa tertulia en el Cádiz de finales del siglo
XVIII". El carácter cosmopolita y la afición a las letras de sus padres
marcan la infancia de Fernán Caballero y condicionan su dedicación a la
literatura.
Los primeros años de su vida transcurren, después de
su nacimiento circunstancial en Suiza, en Alemania, donde permanece con
su padre y su hermano, mientras su madre "que tiene serias diferencias
con su marido" regresa a Cádiz. En 1805 se traslada a Hamburgo, donde
asiste a un pensionado francés y recibe la influencia de su padre,
decisiva en su posterior trayectoria de escritora. Ésta se inicia muy
lentamente y con escaso reconocimiento por parte de la propia Cecilia
que, en un principio, sólo ve en su faceta de escritora la posibilidad de
hacer frente a las dificultades económicas en las que con frecuencia se
encuentra y una manera de ordenar los recuerdos y combatir la soledad y
la tristeza de sus horas bajas.
Matrimonios desafortunados.
La vida sentimental de Fernán Caballero está plagada
de infortunios, puesto que enviuda en sus tres matrimonios. En 1813 se
traslada a Cádiz con su familia y en 1815 contrae matrimonio con el
capitán de infantería Antonio Planells, que fallece un año después. En
esta corta etapa llena de frustración, como refleja posteriormente en la
novela
Clemencia
, acompaña a su marido a Puerto Rico, donde éste
tenía su destino, y allí empieza a coleccionar historias y costumbres
populares: una afición que no abandona y que la pone en contacto con un
género literario, el cuento, que ella contribuye a desarrollar como
género independiente.
De regreso a España, conoce a Francisco Ruiz del
Arco, marqués de Arco-Hermoso, un militar perteneciente a la nobleza
sevillana que, a la postre, sería su segundo marido entre 1822 y 1835. El
matrimonio fija su residencia primero en Sevilla y sucesivamente en El
Puerto de Santa María, Cádiz y Dos Hermanas, buscando un lugar tranquilo
y seco en el que Francisco Ruiz pudiera recuperar la salud perdida a
causa de una tuberculosis. Esta alianza matrimonial proporciona a Cecilia
amistades en Sevilla y la posibilidad de frecuentar a personalidades del
mundo de las letras; campo éste que la autora sigue cultivando, aunque lo
justificara todavía como simples ejercicios de distracción. Gracias a la
estabilidad emocional y económica cosechadas, Fernán Caballero continúa
con su labor de recopilación del saber popular "anécdotas, canciones,
refranes, cuentos", proporcionado en esta ocasión por su entorno más
inmediato, aquél que componen los campesinos y trabajadores que están a
su servicio en el cortijo de Dos Hermanas donde reside junto a su marido.
Escribe, además, dos novelas en alemán "
La familia de Alvareda
y
Sola
", que son publicadas en Hamburgo en 1840.
Tras la muerte de su segundo marido y el fracaso de
una relación sentimental con Federico Cuthbert, Cecilia celebra nuevas
nupcias en 1837; esta vez con el pintor rondeño Antonio Arrom de Ayala,
con el que tampoco conoce la felicidad, al menos duradera. Arrom enferma
de tisis y ello, unido a la circunstancia de que no acababa de encontrar
un ambiente favorable para sus proyectos comerciales, lleva a la pareja a
cambios de domicilio permanentes "Sevilla, Jerez de la Frontera, El
Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Manila", hasta que en 1853
Arrom es nombrado cónsul de España en Sidney. En este periodo, que
transcurre entre 1848 y 1853, Fernán Caballero, acuciada por diversas
crisis en los ingresos de su marido, se convierte en escritora
profesional, firmando colaboraciones para revistas como
La Moda
y periódicos conservadores como
La España
,
La Razón Católica
,
El Pensamiento de Valencia
o
La Educación Pintoresca
, y gestionando la publicación de novelas y relatos
cortos que había ido escribiendo.
Primeras obras.
El apoyo de su madre será fundamental para dar
salida a sus textos. Francisca Larrea presenta en
El Artista
una copia de la obra
La madre
, sin contar con el permiso de Fernán Caballero,
ayudándola en las tareas de amanuense y colaborando para que la
producción literaria de su hija trascendiera del ámbito estrictamente
privado. Por estos años "entre 1849 y 1859" se publican el grueso de sus
obras:
La gaviota
,
La familia de Alvareda
,
Una en otra
,
La hija del Sol
,
Los dos amigos
,
Sola
y
Elia
, en 1849;
Lágrimas
,
Callar en vida y perdonar en muerte
,
El exvoto
,
El vendedor de tagarninas
,
No transige la conciencia
y
La noche de Navidad
, entre otros, en 1850. Estas primeras publicaciones
aparecen en periódicos, hasta que a partir de 1851 son editadas como
libros. Durante la década de 1850 publica una serie de obras en las que
va puliendo cada vez más su estilo y temáticas comunes, apegadas al
referente amoroso y el cuadro de costumbres:"
Cuentos populares andaluces
(1852),
Clemencia
(1852),
Más largo es el tiempo que la fortuna
(1853),
Simón Verde
(1853),
Dos almas de Dios
(1855),
Un verano en Bornos
(1855),
Relaciones
(1857),
Un servilón y un liberalito
(1859). Con
La farisea
, aparecida en 1865, Fernán Caballero consigue uno
de sus mayores éxitos narrativos.
Tras la marcha de Arrom a Australia, Fernán
Caballero fija su residencia en Sevilla. En primer lugar, se instala en
una de las casas del Patio de Banderas del Alcázar de Sevilla, a
instancias de la reina Isabel II y los duques de Montpensier, y más
tarde, con la revolución de 1868, es obligada a cambiar de domicilio. Por
entonces, era de nuevo viuda; en mayo de 1859, Arrom se había suicidado
al conocer la noticia de la traición de uno de sus socios. Se abría así
la última etapa de la vida de la escritora, que se ciñe a un estrecho
círculo de relaciones y dedicaciones "correspondencia, literatura y
algunas actividades religiosas y benéficas", con las que pretende
alcanzar una vida apacible y sosegada, como la que simboliza uno de sus
personajes ficticios de su obra, el Padre Quieto. Su pensamiento
evoluciona entonces hacia posturas cada vez más conservadoras y su
literatura se carga de elementos moralizadores, que se convierten en
instrumentos para modelar las costumbres y recuperar los valores
tradicionales, lejos del escepticismo y el materialismo que, según la
autora, la difusión de la ideología liberal había traído consigo. También
es su objetivo contrarrestar la imagen de Andalucía que los autores
románticos daban en sus novelas, presentándola como una reserva
espiritual de los valores tradicionales.
Considerada como una adelantada a su tiempo, Fernán
Caballero encarna un modelo femenino inusitado en la España del siglo
XIX, debido a su vasta cultura "llega a dominar cuatro idiomas, además
del castellano" y el arrojo con el que afronta situaciones delicadas
tanto a nivel personal como profesional. En sus últimos días de vida,
recibe la visita de Isabel II y es acompañada por la infanta Luisa
Fernanda. Fallece el 7 de abril de 1877, siendo depositados sus restos en
el Panteón de Sevillanos Ilustres.
|
|