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OLIVA, VIRGEN DE LA |
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| Esta advocación nos remite a la relación entre
lo sagrado y el olivo como árbol emblemático de Andalucía. De hecho, son
numerosas las leyendas andaluzas relacionadas con acontecimientos
milagrosos en los que, de una u otra forma, están presente el aceite y
los olivos: ya sea porque el primero mane milagrosamente para que nunca
falte en las lamparillas que alumbraban a las imágenes o para otras
finalidades litúrgicas o medicinales; o bien porque es el propio olivo el
que crece inexplicablemente en el entorno de la ermita-santuario,
produciendo frutos milagrosos, tal como se cuenta ocurrió en Salteras
(Sevilla) cuando, en el siglo XVII, la Virgen de la Oliva lo hizo brotar
en el patio de su ermita-hospital. Imágenes con la advocación de Santa
María de la Oliva son patronas de las poblaciones de Salteras, Vejer de
la Frontera (Cádiz) y Mollina (Málaga). En Lebrija es la advocación
titular de su principal templo parroquial: un soberbio edificio
construido entre los siglos XIII y XVIII en el que destaca la obra de
Alonso Cano de su retablo mayor e imagen de la Virgen (1629), considerada
una de sus mejores tallas. En Salteras es también una advocación urbana,
fuertemente enraizada en el tiempo: su ermita se levanta en el siglo XVI
y desde entonces cuenta con hermandad y una gran devoción popular, que se
manifiesta hoy en su procesión por las calles del pueblo el fin de semana
posterior al 2 de febrero. En 1954 es designada patrona de los olivareros
de Sevilla y su provincia. En Vejer sobresale igualmente la calidad de la
imagen, obra del siglo XVI de Martín Alonso de Mena, y de su santuario,
levantado en el siglo XVIII sobre un antiguo yacimiento arqueológico. La
Virgen de la Oliva vejeriega cuenta con una fuerte atracción devocional
sobre las poblaciones del entorno, principalmente entre los barbateños.
Los vejeriegos acuden al santuario en varias ocasiones a lo largo del
año: el 7 de mayo en conmemoración de la fecha en la que fue nombrada
patrona de la población (1885), y el 10 de agosto cuando van a por la
imagen para subirla a hombros, en una espectacular procesión-romería, por
las empinadas cuestas que llevan hasta lo alto del cerro encastillado en
el que se levanta Vejer; un camino que volverán a desandar el 24 de
agosto para devolverla al santuario.
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