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PEÑAFLOR |
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| (SE). Municipio de la Comarca de la Vega de Sevilla,
situado a 74 km. de la capital. Ocupa una superficie de 83 km
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y cuenta con 3.985 h. Situado en las estribaciones
de Sierra Morena, sobre la margen derecha del Guadalquivir, su historia
se remonta al NeolÃtico, periodo del que se conservan hachas pulimentadas
de 4.500 a.C. También se constata su poblamiento durante la Edad del
Bronce, época en la que se explotan los abundantes yacimientos de cobre
de la zona. Sin embargo, alcanza su mayor esplendor en la época
prerromana, durante los años 1000 a 1700 a.C. La riqueza minera y
agrÃcola da lugar a un pequeño núcleo de población, un
oppidum
, que con el nombre de Celti aprovecha su enclave
dentro de una ruta comercial de gran importancia. De la época tartésica
se conservan fragmentos de cerámica decorados con bruñidos y pintura, y
sufre, posteriormente, la invasión de tribus indoeuropeas, especialmente
de los celtas. Del
oppidum
prerromano se conserva una necrópolis fuera de las
murallas con tumbas, ajuares, restos de columnas, fustas, capiteles,
basas, monedas e inscripciones epigráficas. Según el historiador romano
Plinio, el municipio de Peñaflor se asienta sobre la Celti prerromana,
importante puerto de mercancÃas, sobre todo de aceite. Tras la crisis del
imperio, la decadencia agraria afecta a la población pero mantiene en
funcionamiento las numerosas
villae
 de sus alrededores. Durante la época musulmana
pertenecÃa a la cora  califal de Isbilia, en el XI estaba en el
reino de los abbasÃes sevillanos, componiendo el reino almohade de
Sevilla en el XIII.
Las tropas de Fernando III conquistan la villa en
1240, cedida a la orden militar de San Juan del Hospital de Jerusalén,
que construye la torre-atalaya de la ermita de Villadiego y el castillo
de Almenara, de traza mudéjar, con ladrillo y arcos apuntados. Durante
los siglos XIV al XVII experimenta un nuevo desarrollo agrÃcola que se
verá frenado, en ocasiones, por las epidemias y las malas cosechas. A
mediados del siglo XVII, queda bajo la jurisdicción de los Fernández de
Henestrosa, marqueses de Peñaflor. Por entonces, sus habitantes se
dedican a la agricultura, cultivo de cereales y productos de huerta, y a
la ganaderÃa ovina, llegando a contar con tres molinos de harina (Aceña,
Retortillo y Arroyo de las Moreras) y uno de aceite. En la historia
posterior sufre los vaivenes polÃticos, económicos y sociales de la
guerra contra los franceses y del terremoto de Lisboa, que afecta
gravemente a la población. Tras el crecimiento demográfico del siglo XIX,
en la actualidad, la población sigue teniendo en la agricultura su
principal base económica.
El paso de diferentes civilizaciones le ha legado un
rico patrimonio histórico monumental: las Casas Consistoriales (siglo
XVIII); el Convento de San Luis del Monte (siglo XVIII), templo barroco
con planta de cruz latina; la iglesia de San Pedro, originalmente
mudéjar, conserva, además, una gran riqueza ornamental. La Ermita de
Villadiego, mudéjar, responde al tipo de iglesia defensiva (siglo XIII)
con bella torre-atalaya. Destacan, el Recinto amurallado (siglo XII) del
castillo almohade; el castillo de Almenara; los restos prerromanos del
Higuerón, construcción ciclópea de grandes piedras distribuidas sobre
planta octogonal; y el Yacimiento arqueológico de Celti, declarado Bien
de Interés Cultural. Todo ello enclavado en un casco urbano de magnÃficas
construcciones que también ha sido declarado Bien de Interés Cultural.
Singular belleza presenta su entorno natural con una rica flora y fauna
tanto en las estribaciones de Sierra Morena como en las riberas del
Guadalquivir. Sus habitantes celebran numerosas fiestas a lo largo del
año: las hogueras de La Candelaria, el Carnaval, la Semana Santa, la
fiesta de San Isidro, la Velá de los Santos Mártires, la feria popular"
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