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ANTEQUERA

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(MA). Capital de la comarca de su nombre, cuenta con 41.200 h. y un término municipal de 814 km2, a 47 km. de Málaga y a 511 m. sobre el nivel del mar.

Situación. Se extiende en una especie de anfiteatro por los cerros de San Cristóbal (primer asentamiento), Martín Antón, Santa Lucía y Santa Cruz, dominando una amplia vega en uno de los pasos naturales más importantes de Andalucía, entre la Depresión Intrabética * , el Valle del Guadalquivir y la costa; es decir, los ejes fundamentales de las estructuras andaluzas. A la primera se accede por el pie de los montes de Archidona y un antiguo camino, por lo menos romano, que conducía a Loja, Granada, Guadix y Baza y que hoy constituye la Autovía del 92 (A-92). Hacia el Valle del Río Grande la comunicación es también fácil a través de un gran pasillo endorreico (del que queda la importante laguna de Fuente Piedra * ) en las estribaciones del Subbético (La Roda de Andalucía, Estepa"), hasta alcanzar por Osuna la campiña sevillana. Vía asimismo antigua y citada en el Itinerario romano de Antonino. De igual manera, consta la calzada romana de Antequera a Málaga (hoy también autovía), que sale de la Depresión de Antequera por el puerto de las Pedrizas (cortando el eje montañoso Torcal * -Sierra de Loja) y llega a Málaga por el Valle del Guadalmedina. Más aún, otro camino romano unía Antequera con Carteia (Campo de Gibraltar), más o menos reconstruido hoy por Campillos, Ronda y Jimena hasta Algeciras y La Línea. En la actualidad, además de los enlaces con Málaga, Granada, Sevilla, Ronda y Algeciras, existe una carretera hacia Córdoba, quizás autopista en el futuro, por Benamejí, Lucena, Cabra y Baena; otra desde Campillos hacia la Sierra de Cádiz y, por Algodonales y Arcos, hasta Jerez o la Bahía. Y una más por el Valle de Abdalajís hasta Álora y el Valle del Guadalhorce. La situación de encrucijada en el corazón de Andalucía no puede estar más clara y explica el pasado y el presente de Antequera, aunque no sólo ese elemento es crucial.

Otro factor geográfico de situación interviene sobremanera: la gran extensión de un término municipal situado en gran parte en esa depresión llana (entre las sierras de Abdalajís, Torcal, Cabras, la famosa Peña de los Enamorados, Camarolos, Arcas y la de Camorra, en la que la disolución kárstica modela cuevas y grutas con estalactitas y estalagmitas), en torno a los 500 m. de altitud, de buenos suelos y clima mediterráneo con una cierta tendencia a la continentalidad. Y, sobre todo, abundancia de agua en la cabecera del Guadalhorce, con los arroyos Alcázar y Adelfas, que mantiene siempre una buena vega; al parecer de origen andalusí, ampliada recientemente con la elevación de caudales desde una abundante capa freática. Riqueza agrícola y cruce de caminos son elementos claves del origen y desarrollo de pueblos. Veámoslo en el caso de Antequera.

Historia. No es de extrañar que el poblamiento sea antiguo en esta zona y del Neolítico nos llegan importantes monumentos megalíticos (Romeral y Viera), sobre todo el dolmen de La Menga * , descubierto en 1842 y que mide más de 20 m. de longitud y cinco de altura. Antes de la época romana ya hay un núcleo fortificado, quizás en la parte del castillo, y llegan varias inscripciones en latín donde aparece dentro de la Baética el nombre de Antikaria , sugeridor de antigüedad, aunque hay otras interpretaciones etimológicas. La importancia en el viario ya es comentada y se sabe por otra inscripción que había un panteón o templo dedicado a todos los dioses (mandado a construir por Marco Agripa tras su tercer consulado), del que quedan algunos restos. La importancia agraria, por otra parte, se refleja en la existencia de municipios próximos como Singilia, Nescania y Arastipi. Medina Antequira estaba bien fortificada en el corazón del Califato de Córdoba y en el castillo de la ciudad pueden verse muros, torres y puertas andalusíes, como la de Málaga; y de entonces deriva el desarrollo, si no el origen, de la vega. Estaba en la kora o provincia califal de Rayya  (Málaga) y durante las taifas unas veces se incluye en la de Granada y otras en Málaga, a cuyo reino almohade pertenece. Al igual que los terrenos de las actuales provincias de Almería, Granada y Málaga, figura como plaza importante dentro del Reino Nazarí. Y, aunque es sitiada por el rey Pedro de Castilla en 1361, no consigue apoderarse de ella.

Esto será logrado en 1410 por el infante don Fernando (llamado después de Antequera precisamente), hermano del rey castellano Enrique III, después de cinco meses de asedio, en los que, como dice Madoz, "la ciudad hizo una heroica defensa", ayudada por tropas del rey granadino y de los alcaides de Archidona, Loja, Álora y Málaga, manifestándose una vez más su valor estratégico y de encrucijada. Las capitulaciones incluían la entrega de la ciudad por parte de su alcalde Alcamen y algunos de sus habitantes marchan a Granada donde fundan el barrio de la Antequeruela. Otros quedan, se convierten o integran con el tiempo, pero, según Lapeyre, aún a principios del siglo XVII existe una morería importante en la ciudad. También influye la situación en la abundancia de romances fronterizos, como la Mora Garrida, el Abencerraje o la leyenda de la Peña de los Enamorados. Se recoge, por otro lado, en la GEA de 1979 que "según cuenta la tradición, Don Fernando, al cruzar el arroyo de las Yeguas, en su avance hacia la fortaleza, gritó: "Que nos salga el sol por Antequera; y que sea lo que Dios quiera", siendo éste el origen del modismo andaluz de la osadía impremeditada". Asimismo se alude en esa obra a la ayuda de tropas antequeranas cristianas a la conquista de Málaga y Granada, lo que le vale el lema "Por su Amor", que en las siglas P.S.A. figura en su escudo y después recibe de los Reyes Católicos (como tantos centenares de pueblos y ciudades, podría añadirse) el título de "Muy noble y muy leal". Volviendo a la posición fronteriza (recordemos su situación entre la Depresión Intrabética que lleva a Granada, el Valle del Guadalquivir hacia Sevilla, además del enlace con Málaga), es interesante señalar que, tras la conquista castellana, Antequera es incluida en el extenso Reino de Sevilla. Y así aparece en el vecindario de 1594, las intendencias de 1720, el catastro de Ensenada de 1750 y el censo de Floridablanca de 1789. Sin embargo, en la cartografía de Tomás López de 1757 se sitúa en el Reino de Granada, heredero territorial del antiguo estado nazarí. A finales del siglo XVIII se desgaja de aquél la provincia de Málaga por la política de desa­rrollo marítimo (así como la de Cádiz a partir de Sevilla), en las prefecturas de 1810 figura en esa circunscripción y en 1833 queda definitivamente en territorio malagueño. Un año después se convierte en cabecera de uno de los partidos judiciales creados y así se mantiene hasta ahora. Pero hemos de retroceder para retomar la historia y señalar algunos hechos importantes.

En primer lugar, el auge urbano del Siglo de Oro en que se edifican numerosos palacios y conventos y surge la denominada escuela poética antequerana o antequerano-granadina (otra vez la situación), con figuras como Juan de Vílchez, Francisco Medina o Juan de Mora. La información que nos transmite el Diccionario  de Madoz refleja una ciudad populosa para entonces de 17.031 h. (los mismo que tenía Almería, por ejemplo), que habitaban algo más de 3.000 casas en 153 calles y ocho plazas (Constitución, la Mayor, Coso Viejo o de las Verduras, San Sebastián, Santiago, San Bartolomé, Espíritu Santo, Portichuelo y Carmen). "Los fecundos nacimientos de Magdalena y la Villa, que se hallan a media legua de la ciudad poco más o menos, abastecen de agua dulce, cristalina y saludable a 11 fuentes públicas y 31 particulares, cuyos dueños tienen obligación de darla también al público". La presencia religiosa era muy notable, como en tantas otras ciudades andaluzas con fuerte población musulmana, tras la conquista cristiana: tenía seis iglesias parroquiales, un colegio seminario, 19 conventos, varias ermitas y edificios de instituciones benéficas.

Había un pósito construido por los labradores a finales del XVI, puesto que constaban 652 familias agrícolas (es decir, el 15 % de la población con tierras, más los jornaleros), que era sin duda la principal actividad económica desarrollada sobre 100.000 fanegas de tierra, el 30% regadas. Predominaba la trilogía mediterránea, trigo, aceite, vino (más frutas y hortalizas), cuyos excedentes se vendían en Málaga y otros lugares. Existían dos dehesas, denominadas significativamente de Yeguas y de Potros, y 8.000 cabezas equinas, más 4.000 entre mulos y asnos, dedicadosal trabajo agrario y el transporte, 70.000 ovejas y unas 30.000 cabezas más entre vacas, cabras y cerdos. La industria era importante con 13 fábricas de hilados y tejidos de lana y un gran número de telares, siendo famosas las bayetas, que se exportaban a otros lugares del reino y al extranjero.

Había también diez fábricas de curtidos, otras tantas alfarerías,  cinco de sombreros, más batanes, fábricas de almidón, tintes, grabadoras de ropa, molinos de pan, fábricas de fideos, cera, papel, cañamazo y hasta de chocolate.

A esta amplia y variada industria, que para la época constituye una abultada producción y ocupa buena parte de la población, se une un numeroso comercio con 35 tiendas, "surtidas en su mayor parte de todos los géneros de telas, sederías  y quincalla", y 74 abacerías, lo que indica claramente una ciudad floreciente con alto nivel de vida y un centro comarcal al que iban a aprovisionarse desde los pueblos del entorno. Esto se refuerza con una serie de artesanos y profesiones liberales de todo tipo: carpinteros, zapateros, plateros, agrimensores, herreros, confiteros, etc; la existencia de dos cafés, "uno con dos mesas de billar", corrobora esa situación. Después de la constitución de la Junta Soberana de Andújar * de 1835 y diversos movimientos sociales y andalucistas, se elabora en Antequera la Constitución para los Cantones Andaluces en 1883, donde se reconocían una serie de derechos muy progresistas (seguridad, dignidad, libre pensamiento, libertad de conciencia y culto, instrucción gratuita, derecho de propiedad limitado por los derechos sociales, independencia civil y social de la mujer), un congreso de representantes, un poder ejecutivo, hacienda y justicia propia y hasta la posibilidad de un ejército andaluz. En la Transición, tras 1975 y el acceso de Andalucía a la autonomía, se reconoce de varias formas el papel de Antequera en la historia del andalucismo, e incluso, dado su papel central y crucial en las comunicaciones, llega a plantearse la conveniencia de que fuese la capital autonómica.

Plano urbano y monumentos. No puede desligarse el nombre de Antequera del cercano Torcal * , monumento de la naturaleza, ( -> véase Antequera, Torcal de ); también se alude a cuevas kársticas y a los monumentos megalíticos cercanos. En lo referente al plano actual, desciende en forma semicircular y se expande en estrella por los principales ejes de comunicación (con claro límite en el ferrocarril Granada-Málaga de la parte norte) desde la alcazaba. Se trata de una fortaleza andalusí con torres (de las que sobresalen la Estrella, la del Agua y del Homenaje, llamada de Papabellotas) y cuidados jardines, desde donde se contempla una panorámica de la ciudad y su vega. Al lado, la Colegiata de Santa María, renacentista y de artesonado mudéjar, y el Arco de los Gigantes, erigido en honor de Felipe II en 1585, utilizando piedras con inscripciones latinas de la época bética. Hacia abajo aún quedan trazados callejeros andalusíes (especialmente en el barrio del Coso Viejo) y, siguiendo uno de los ejes principales que desemboca en la A-354, se llega enseguida a la Colegiata de San Sebastián, cuya torre de decoración mudéjar, visible desde muchos lugares de la urbe, constituye un elemento de referencia; el conjunto urbano se completa con una fuente renacentista y el arco del Nazareno. Detrás, el templo de la Encarnación, de artesonado mudéjar; cerca, la iglesia de San Agustín y, más abajo, el palacio consistorial y la iglesia de San Juan de Dios.

Si se desciende por la otra vía más al este que va a parar a la A-343, quedarán a la derecha el palacio de los Marqueses de la Peña de los Enamorados, el convento de San Francisco y la iglesia de San Pedro. Entre ambos ejes y muy cerca de la Alcazaba puede visitarse el Museo Municipal, antiguo palacio de Nájera, donde se expone el famoso Efebo de Antequera, bronce del siglo I encontrado en la Vega, y algunos cuadros, como los del antequerano Cristóbal Toral. Próximo, a la izquierda, la iglesia de Santo Domingo y, más al sur, cerca también de la Alcazaba, la plaza del Portichuelo, de aire barroco-mudéjar, con la iglesia de Santa María de Jesús. Al otro lado, al final de la calle del Carmen, la iglesia de ese mismo nombre, de aspecto mudéjar y rico artesonado, estilo, como se ve, abundante en la ciudad y herencia del pasado andalusí. También tiene ese artesonado el Postigo de la Estrella, monumento que no agota la lista de los existentes en esta ciudad, que, menos visibles, encierra en algunas de sus casas patios típicamente andaluces.

Encontraremos también variada artesanía (palma, esparto, faroles, forja, encajes, marroquinería), que se transmite desde antiguo y se aprende en escuelas recientes y después suelen fraguar en cooperativas. La repostería conventual es famosa y mucha de ella de origen andalusí, como el "bienmesabe" o dulce de almendras, antes del cual se puede degustar la no menos célebre porra antequerana, o especie de gazpacho andaluz concentrado. Por otro lado, ese antiguo callejero urbano es testigo en Semana Santa de la denominada "Correr la Vega", necesarias carrerillas de los costaleros para superar las pendientes. Pero ese plano histórico es desbordado siguiendo, como dijimos, tres grandes ejes de comunicación. Al Oeste por la A-354 después de la plaza de Toros y, sobre todo, al Sur (San José, Santa Catalina, Torre del Hacho") La salida del Este hacia la misma vía experimenta menos crecimiento (Los Remedios, Los Dólmenes) y algo más entre ésta y el eje central hacia la A-343 (San Pedro), que alinea también hasta el ferrocarril zonas en transformación, como San Isidro y San Joaquín.

Economía, población y área de influencia. Antequera es un centro comarcal de gran identidad y constituye una de las cabeceras de comarca más indiscutibles de Andalucía, abarcando 1.300 km2  y más de 100.000 h., con dos subcentros, Archidona y Campillos, a Este y Oeste, respectivamente. Esto se genera a partir de una serie de factores. En primer lugar debido a una magnífica localización que le permite tener una buena accesibilidad intercomarcal y al exterior, por su condición de pasillo o corredor; pues Antequera está articulada por las mas importantes redes de comunicación de Andalucía tanto por ferrocarril como por carretera.

En cuanto al primer modo de transporte, cabe definir a Antequera como uno de los nudos ferroviarios más importantes de Andalucía. Desde el punto de vista de las conexiones terrestres, recordemos que esta ciudad se encuentra próxima de las autovías Granada-Sevilla y Málaga-Antequera, enlazadas ambas. En un futuro próximo a este nudo de encuentro de capitales andaluzas se unirá Córdoba (ya está la autovía en construcción) y de este modo se reducirá la distancia entre Antequera y otras capitales.

Pero la expansión económica de Antequera tiene que ver también con su gran riqueza agrícola, ya apuntada como recurso de situación, habida cuenta de la calidad de sus tierras y de la extensión de sus acuíferos. Precisamente, la depresión de Antequera por su menor altitud y por estar abierta al Guadalquivir tiene mayor suavidad de temperaturas y este hecho hace que participe del carácter campiñés en los cultivos, en la distribución de la propiedad y en los problemas sociales (paro), puesto que se trata de una antigua agrociudad. La pluviosidad oscila en torno a los 500-600 milímetros y los descensos de temperaturas anuales conocen las heladas, por lo que destacan los cultivos herbáceos (trigo principalmente ) y el olivar. A estos factores favorables conviene añadir la importancia de la extensión del regadío principalmente de pozo (10% de su término municipal), lo que evidencia la vitalidad del sector agrícola.

Sin embargo, el efecto multiplicador del regadío antequerano sobre las producciones no genera un complejo agroalimentario, pese a la modernización de las explotaciones y la tendencia a la diversificación de los cultivos. La actividad industrial de esta localidad malagueña es modesta (13% de los efectivos activos) y sobresalen textiles, confección, talleres de artículos metálicos, mecánicos, de madera y mueble. Lo que sí tiene una gran significación es el desarrollo del sector terciario (54,1% de la población activa), principalmente el comercio, los servicios públicos (centro de salud, partido judicial, notarias, centros de enseñanza, registro de la propiedad) y algunas actividades turísticas, ligadas a la monumentalidad de la urbe y al Torcal. Esta evolución económica y principalmente el escaso desarrollo industrial supone que Antequera presente una demografía ligeramente regresiva. Así de 42.753 h. que tenía en 1960 pasa en el 2002 a 41.197. La población menor de 20 años representa el 24.9% y los mayores de 65 años un 15,5%, lo que significa una cierta tendencia al envejecimiento. La población activa agraria todavía alcanza un 18% " el último dato disponible es de 1991", lo que, unido a la menor población industrial junto con la escasa capacidad de la economía de Antequera de apertura al exterior (exportación, mercados globales, etc.), constituyen los factores explicativos más importantes del estancamiento de la población y de su nivel de renta familiar disponible por habitante (entre 6.975 y 7.800 euros). [ Gabriel Cano / Rosa Jordá Borrell ]

 

 
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