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SILVA CRUZ, MARíA |
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| (benalup, casas viejas, 1915-paterna de rivera,
cádiz, 1936).
Anarquista. María Silva ?la Libertaria?, como es
conocida popularmente, pasa su infancia y adolescencia en Algámitas,
donde su familia se dedicaba a hacer carbón. Al trasladarse a Casas
Viejas, acude a la escuela, aunque su mejor maestra sería su abuela
Catalina Jiménez, quien la introduce en las ideas libertarias. Se ha
discutido si María tenía ideas anarquistas o era una joven arrastrada por
los acontecimientos. En ambas afirmaciones hay algo de verdad. Era una
joven que ocupaba su tiempo en las faenas que le encargaba su madre y
ayudándole a coser. Pero también era la muchacha que oía a su abuela leer
novelas anarquistas, tenía a familiares en los comités del sindicato y
pertenece al grupo anarquista femenino Amor y Armonía, un grupo cercano a
las Juventudes Libertarias. Su apodo de ?Libertaria? le llega en 1932,
tras un incidente con la Guardia Civil, después de hacer alarde ante las
autoridades de un pañuelo rojo y negro ?los colores revolucionarios?
colgado al cuello.
Un año más tarde, toma parte en los Sucesos de Casas
Viejas
*
, en los que un grupo de campesinos proclaman el
comunismo libertario. La mañana del día 11 de enero de 1933, con el
inicio del movimiento anarquista en la pequeña aldea de Medina Sidonia,
pasea por las calles portando una bandera rojinegra y sirve de enlace
entre los diversos puestos rebeldes. Al entrar las guardias de asalto y
civil en la pedanía, se refugia, junto a otros compañeros, en casa de su
abuelo Seisdedos
*
, hasta que comienza a arder en represalia. Entonces
huye, junto a su primo Manuel García Franca, a la casa donde se alojaban
sus padres y hermanos. Amanecía el día 12 de enero cuando llega la
patrulla que se lleva al padre de María al matadero. En ese momento,
decide escaparse al campo. Regresa a la casa unas horas después, y la
Guardia Civil la detiene e ingresa primero en la cárcel de Medina y,
después, en la de Cádiz, para responder de su actuación. Mientras tanto,
su figura va adquiriendo, cada vez más, un carácter épico, no sólo para
los anarquistas, sino también para una población impactada por las
represalias del gobierno republicano. Unos la consideraban una ácrata
furibunda deseosa de hacerse un rosario de cabezas de ricos y otros una
Mariana Pineda del siglo XX. El escritor Ramón J. Sender la retrata como
el prototipo de la mujer andaluza y Pío Baroja pide que los centros
anarquistas sustituyeran los retratos de los ?viejos barbudos? por una
fotografía de María Silva. A mediados de febrero de 1933, recobra la
libertad, exenta de cargos.
Durante las semanas que permanece encarcelada en
Cádiz recibe en diversas ocasiones la visita de Miguel Pérez
Cordón
*
, el cenetista que primero denuncia la matanza. Se
enamoran y viven en Paterna de Rivera, hasta que en agosto de 1933 se
trasladan a Madrid, donde Cordón se incorpora a la redacción del
diario
CNT
. En noviembre de ese año interviene en el mitin que
la CNT celebra en el cine Europa. En 1935 ambos regresan a Paterna, donde
el 5 de junio de 1935 nace su hijo Sidonio, quien, tras el golpe de
Estado de 1936, es bautizado y cambiado su nombre por el de Juan Pérez
Silva. Con el inicio de la Guerra Civil, Miguel Pérez Cordón escapa de
Paterna, pero María no le acompaña porque estaba embarazada y no iba a
resistir el camino. Tras la marcha de su compañero, se refugia en casa de
los padres de Miguel. El 19 de agosto es detenida y asesinada el lunes 24
en compañía de Catalina Sevillano y del anciano anarcosindicalista Martín
Menacho. Su muerte se difunde rápidamente, y desde entonces ocupa un
lugar propio en el mundo anarquista y social andaluz. En 1951, Federica
Montseny escribe una novela corta destinada a mantener su recuerdo. A
principios del siglo XXI, María Silva sigue siendo una desaparecida, sin
que tenga siquiera inscrita su muerte en el Registro Civil.[j. l. g. m.]
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