| (quesada, jaén, 1907-1960). Pintor. Rafael Zabaleta es uno de los grandes pintores del arte español de todos los tiempos, a la altura de genios como Velázquez, Goya o Pablo Picasso. Su grandeza no sólo reside en sus cuadros, de una maestría técnica rara vez apreciable en el arte, sino también en su forma de alcanzar la universalidad sin apenas salir de Quesada, trascendiendo lo local mediante la fuerza expresiva y esplendente de sus cuadros. Aún en vida, Rafael Zabaleta tiene tantos admiradores como el otro gran gigante de la pintura coetáneo a él, Pablo Picasso, quien también sabe apreciar la personal visión del universo rural del pintor jiennense. El crítico Eugenio D´Ors explica con las siguientes palabras esta veneración ante la obra de Zabaleta: ?Ignoro el año en el que nació en Quesada, provincia de Jaén, el pintor Rafael Zabaleta. Tal vez un día se escogerá convencionalmente este dato como el principio de la Era en que se consumó una revelación decisiva en la pintura española... Lo característico de este pintor es la brillantez alucinante, la turgente plenitud. Para buscar algún término de comparación tenemos que recurrir a los mosaicos, a San Marcos de Venecia o a San Vitale de Rávenna?. El poeta José Hierro también supo captar en pocas palabras el estupor que despertaban sus cuadros:??Yo creo que él sentía en Solana, pero quería hablar en Picasso?, es decir, su pintura reúne el sentimiento y el contenido de Gutiérrez Solana con la visión expresionista y cubista de Picasso.
Origen y juventud. Rafael Zabaleta Fuentes nace el 6 de noviembre de 1907 en el seno de una acomodada familia burguesa. Su padre era Isidoro Zabaleta, de origen vasco y nacimiento riojano, y su madre Juliana Fuentes, natural de Quesada y la tercera hija de la casa Fuentes García, que contraía matrimonio con don Isidoro, debido a la muerte de dos hermanas mayores. Tras una infancia rural, Rafael Zabaleta estudia el bachillerato en Jaén y se prepara para el ingreso en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Suspende dos veces las pruebas de acceso, que no logra superar hasta el curso 1927 -1928, y termina la carrera en el año 1931, no destacando demasiado entre el resto de sus compañeros. Al año siguiente participa por primera vez en una exposición colectiva con los alumnos de Bellas Artes. Presenta el cuadro La pareja , que causa una muy buena impresión y aparece reproducido en la revista Blanco y Negro . En 1935 realiza su primer viaje a París, ciudad que siempre visita temporalmente, nunca para quedarse, pues él siempre volvía a Quesada. No obstante, en la capital gala conoce a Picasso, Manuel Ángeles Ortiz o Vázquez Díaz y le permite conocer las vanguardias, sobre todo la obra de Van Gogh y Cezanne, que le influyen de forma poderosa. Al comienzo de la Guerra Civil española, Rafael Zabaleta se siente amenazado en Quesada y se traslada a Jaén, donde obtiene el carné de la UGT. En 1939 es apresado junto con otros miembros del Frente Popular y es trasladado al campo de prisioneros de Santiago de Calatrava, aunque no tendrá que pasar mucho tiempo para que obtenga la libertad.
Madurez. Por intermediación del escultor Manolo Hugué, conoce al galerista Aurelio Biosca, quien le abre las puertas de su galería de Madrid para realizar su primera muestra individual, a la que concurre en 1942 con 20 óleos y dos acuarelas. Durante estos años, Rafael Zabaleta comienza a elaborar la serie Los sueños de Quesada , ejecutados a pincel, utilizando el procedimiento de agua-tinta, con un marcado contrate de blanco y negro. Son dibujos oníricos, de un profundo surrealismo, con títulos como No son dragones, no , Nómina de los títeres del mundo en guerra , El elixúsero del cosaco Pidkova o El frenesí codiciado , que recogen y amplían el camino abierto por Los desastre de la guerra de Francisco Goya. Los sueños de Quesada fascinan a muchos, entre ellos a Camilo José Cela, quien en 1963 edita un precioso libro titulado El solitario y los sueños de Quesada .
En 1949, cuando en España ya es un pintor consagrado, Zabaleta vuelve a viajar a París. Visita a Picasso en su taller y le regala uno de los dibujos de Los sueños . El malagueño le agradece su visita con una litografía de su hija Maya y un libro dedicado. En 1951 expone en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid 27 óleos y 34 dibujos y el Ayuntamiento de Quesada le nombra Hijo Predilecto. En 1954, junto con Godofredo Ortega Muñoz, Benjamín Palencia y Daniel Vázquez Díaz, interviene en la exposición ?Cuatro maestros de la pintura española actual?, celebrada en el club La Rábida de Sevilla. En los años siguientes, Rafael Zabaleta realiza varias exposiciones, todas ellas celebradas como magnos acontecimientos artísticos en el desierto cultural español de los años cincuenta. Miguel Delibes plasma el sentiemiento que despierta cada una de estas muestras: ?Para mí Zabaleta ha sido uno de los grandes pintores de este siglo, el mundo rural que Zabaleta levantó con los pinceles es el que me hubiera gustado levantar a mí con la pluma... Yo conocí al pintor en la última exposición celebrada por él en la Biblioteca Nacional de Madrid; yo deseaba un cuadro suyo con toda mi alma, pero Zabaleta vendía caro, es decir, caro para mí, que no tenía una perra... Los temores de Zabaleta a ser eclipsado ?devorado? por la pintura de vanguardia ya empieza a verse que carecían de fundamento. El era un grande y como tal pervive y pervivirá?.
A partir de 1959 participa en sus últimas exposiciones. Ese año participa en la exposición ?El grabado español contemporáneo? en el Museo Galliera de París y en el III?Salón de Mayo de Barcelona. El 11 de febrero de 1960, durante una visita a Almería, donde iba a menudo para visitar a su amigo Jesús de Perceval * , sufre un infarto de miocardio. No obstante, eso no le impide tomar parte de la antológica de antiguos alumnos de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y en la XXX Bienal de Venecia. Fallece el 24 de junio en Quesada a consecuencia de un infarto cerebral. Dona la mayor parte de su obra a la villa de Quesada, lo que permite años después la creación del Museo Zabaleta, que alberga una colección con más de cien obras del pintor.
El expresionismo rutilante. Con esta donación, Zabaleta guarda hasta el último momento la coherencia y la humildad que caracterizan su biografía y su producción artística. El mayor empeño de Zabaleta, más allá de su intachable uso del cubismo, es el de retratar a los hombres y mujeres del campo y los paisajes de Jaén. En sus lienzos se repiten los campesinos y los segadores, hombres de manos hercúleas y piel bruñida que transmiten la tristeza y la dureza de la pobreza y el trabajo en el campo, el cansancio y el sol que no dan tregua, la humildad de las vestimentas de sus paisanos. Pero no son hombres desdichados, todo lo contrario, se trata de seres que se sienten identificados con su paisaje y con su forma de vida y que son capaces de alcanzar la felicidad en los dichosos momentos que Rafael Zabaleta capta: el momento del descando o de la siesta, la paz interior de sus mujeres y la luminosidad de las plazas o casas de Quesada. Esta realidad mitificada es la que puede verse en lienzos como Paisaje de cortijo en Fique del pintor (1940), Jardín de Quesada en invierno (1944), Apunte paisaje de Quesada con pinos (1935), Segadores en la era y Ceres (1943), Segadores (1947), Campesinos (1952) o Romeros de Tíscar (1950), entre otras. Pero no son los únicos temas de su pintura. Empujado por la moda del momento, trata con acierto el tema del pintor y la modelo ( Pintor con modelo y caballete , 1945), de las bañistas ( Bañistas en la playa de Santander , 1955, o Bañistas en la playa bajo sombrilla , 1955), del arlequín ( Familia de cómicos y arlequín , 1937) o de las gracias ( Las tres gracias , 1958).
La vida que su expresionismo rutilante da a los seres humanos se transmite así mismo a los objetos. Cuando se acerca a la naturaleza muerta, Zabaleta, mediante el color y la composición, da vida a la materia, como en su célebre cuadro Chinero , ejemplo único de su gran maestría en el dibujo y la descomposición cromática de los objetos, de su peculiar manera de enfocar la realidad. Este es el delicado universo de cuadros como Interior del dormitorio (1955), Bodegón de las cerámicas (1955) o Interior de las cerámicas (1958). Según Gerardo Diego, ?la técnica de Zabaleta establece distancias imprevistas, y nos enseña, por ejemplo, que una cosa es la madera y otra es la mesa. Su arte separa lo indivisible, y en torno suyo, en torno de la mesa, hay una convergencia popular. Todas las cosas están juntas. Todas las cosas duelen. Su geometría no es un esquema, sino un orden vivificante?.
Ésta es la obra de Rafael Zabaleta, un pintor que, como escribió Camilo José Cela, pintó ?Españas a porrillo, las múltiples y luminosas Españas que sólo caben en las paletas muy amplias y en las cabezas muy bien organizadas. El pintor, nuestro pintor, ha conseguido hacer primitivo su complejo mundo, dar vida nueva a los objetos viejos, inventarse un cielo en el que mirarse, un sol para sentirse humano y una mujer para poder fugarse?. [ Pablo Santiago Chiquero ].
|