| (CO). Comarca situada en la parte noroccidental de la provincia de Córdoba, dentro del ámbito natural de Sierra Morena. Su territorio se extiende a lo largo del valle del río Guadiato, elemento físico que actúa como eje vertebrador de este territorio, recorriéndolo en dirección Noroeste-Sureste a lo largo del llamado "sinclinal carbonífero del Guadiato". El origen litológico de esta comarca se remonta al Cámbrico y Precámbrico y se caracteriza por la presencia de rocas cristalinas, areniscas, granitos, pizarras, cuarcitas y hullas, de las cuales se derivan la presencia de suelos predominantemente silíceos de color oscuro. La altitud media se sitúa en torno a los 700 m., aunque se superan los 900 m. "el de Erillas con 896 m. y el Pelayo con 935 m.".
Vegetación y orografía. La vegetación propia de la comarca , como la de la mayor parte de su entorno, es el bosque mediterráneo. Sin embargo, la explotación forestal de los mismos y la implantación de cultivos de secano "que cubre el20% del ámbito" destruyen y alteran a lo largo de los años ese bosque en gran parte. Con todo, la dehesa original se mantiene en numerosas zonas, encontrándose, principalmente en el Norte y Este, áreas formadas por encinas, alcornoques, quejigos, robles, jaras y brezos. Junto a ellas, existen repoblaciones de pinos, constituyendo la cubierta forestal la principal ocupación del suelo de la comarca "casi tres cuartas partes, el 75% de la misma". Igualmente, a lo largo de las numerosas riberas de ríos y arroyos que recorren la comarca, se puede encontrar bosques en galería bien conservados. Además de ser rico en cursos fluviales, la comarca posee dos importantes embalses: el de Sierra Boyera y el de Puente Nuevo. Por su parte, en las sierras de la comarca habitan ciervos y jabalíes, especies animales que permiten un aprovechamiento cinegético, mientras que en ríos y embalses abundan diversas especies de aves acuáticas "ánades, patos y cormoranes" y en sus dehesas sobrevuelan algunas especies de rapaces "como el águila culebrera o buitres negros y leonados". En cuanto al clima, éste es de tipo mediterráneo, aunque se ve determinado por el valle semienterrado del río Guadiato que, debido al encajonamiento provocado por las sierras, aporta una continentalidad en las temperaturas. La pluviometría no supera los 600 milímetros anuales.
Precisamente, estas características del medio físico "la presencia de un valle encajado" son las que configuran históricamente tanto la localización del poblamiento humano como las actividades económicas de la Comarca del Valle del Guadiato. Así, por un lado, estos condicionantes favorecen que la población se haya ido concentrando en unos pocos núcleos a lo largo del eje Noroeste-Sureste, que sigue el curso del propio río Guadiato, pues éste era el lugar más idóneo para asentarse, ya que ahí se disponía de los suelos y recursos más favorables para la agricultura. Pero, por otro lado, impide el desarrollo de una red viaria de tipo radial entre los núcleos de población, de forma que la situación actual de las infraestructuras presenta un marcado carácter lineal y débil, en el que el propio Valle del Guadiato sirve como principal eje por el que discurren las comunicaciones de mayor nivel, uniendo a las principales poblaciones "Fuente Obejuna, Peñarroya-Pueblonuevo, Bélmez y Espiel", haciendo del mismo la vía de comunicación entre Extremadura y el Valle del Guadalquivir.
En cuanto a la economía comarcal, ésta se vincula con el aprovechamiento minero ligado al carbón, el cual se remonta a épocas prerromanas y romanas "el asentamiento de Mellaira, hoy Belmez, data del siglo II a.C.". Por ello, estos hechos marcan históricamente la actividad humana y económica de la comarca, dando lugar a un territorio humanizado a lo largo del valle fluvial que le da nombre y en torno al cual se articula toda la actividad económica y las relaciones intra e intercomarcales.
Ocaso minero y despoblación. Como otras tantas comarcas serranas, a principios del siglo XXI el Valle del Guadiato es un territorio poco poblado "1,2 núcleos cada 100 km 2 ", donde habitan menos de 30.000 h., lo cual arroja una densidad de población de 16,2 h./km 2 . Los principales asentamientos se sitúan a lo largo del eje que forma el valle del río Guadiato: desde Fuente Obejuna (5.615 h. en 2003), donde nace el río, hasta Espiel (2.434 h.), pasando por Peñarroya-Pueblonuevo (12.453 h., el municipio más poblado y capital del ámbito) y Belmez (3.588 h.). Sin embargo, la escasa población es un hecho reciente, ya que la comarca es un centro minero "de carbón y hulla" que atrae población desde finales del siglo XVIII hasta los años sesenta, cuando la crisis de la economía minera arrastra consigo un declive demográfico. Como consecuencia de éste, el ámbito pierde más de la mitad de la población entre 1960 y finales del XX, presentando en la actualidad un crecimiento de población del "3,2", que se eleva al "5,1" si excluimos a Peñarroya-Pueblonuevo "municipio que llega a alcanzar los 30.000 h. en pleno apogeo de la comarca en los años cuarenta". Ni siquiera los movimientos de retorno son capaces de frenar ese proceso, como ocurre en otros territorios, ya que el saldo migratorio es escaso (inferior al 14"). Otra consecuencia de las crisis económica y demográfica es el envejecimiento de la estructura poblacional, ya que el grupo de los ancianos (21,5%) es superior al de los jóvenes (17,7%).
La economía de la Comarca del Valle del Guadiato se basa en la minería, destacando como actividad principal en determinados municipios de la misma, como es el caso de Peñarroya-Pueblonuevo, Belmez y Espiel. Sin embargo, en otros municipios la actividad agrícola es el principal recurso económico. En este sentido, la agricultura de cereal extensivo y las numerosas huertas dominan el Sudeste del Valle, que cuenta con suelos más aptos y recursos acuíferos, junto a las explotaciones del encinar en la dehesa "como la de Concejo a orillas del río Guadiato" y las tierras dedicadas a pastos donde se produce el alimento de las cabañas ovina y porcina, y una importante cantidad de olivar y viñedos que producen el denominado vino de los guadiatos. Éste es el paisaje que encontramos en los municipios de Los Blázquez "cereal, olivo, vid y ganado porcino", Valsequillo "encinas y ganado ovino", La Granjuela "cereal y hortalizas" o Villanueva del Rey "vid y olivo". Por último, no podemos dejar de mencionar en este apartado la producción de miel "sobre todo en Fuente Obejuna" y las actividades de caza mayor y menor, así como la abundante pesca en los numerosos cursos que riegan la comarca.
No obstante, la minería es la actividad que marca la economía de la zona, tanto del Valle del Guadiato como en los Pedroches. Aunque existen grandes extensiones en Andalucía de terrenos carboníferos, las explotaciones de carbón se limitan a la cuenca de Peñarroya-Belmez-Espiel o del Guadiato. Ya los fenicios, y luego los romanos, explotan desde el siglo II a.C. los yacimientos de La Pava, La Loba o Los Sortes, donde extraen cobre, plomo y plata. Pero no es hasta el siglo XVIII cuando se descubren los primeros yacimientos de carbón, aunque la extracción de la riqueza del subsuelo no comienza hasta el siglo XIX, con la instalación de la compañía francesa Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya. Esta empresa es una fuente de progreso para la comarca hasta que la minería de carbón entra en crisis en los años sesenta. Ello implica el relevo en las explotaciones, que pasan de la empresa francesa a manos del gobierno español, concretamente a la Empresa Nacional Carbonífera del Sur, que junto a la empresa Promotora de Minas de Carbón S.A., explotan este yacimiento. A principios del siglo XXI, la primera firma, Encasur, se beneficia de estos yacimientos con una mina a cielo abierto y otra subterránea, mientras que la segunda entidad sólo posee una a cielo abierto. Se llevan a cabo extracciones principalmente de antracita (430,9 kt. en 2003) y hulla (364,9 kt. para el mismo año en las cortas de Espiel, La Ballesta Oeste y Cabeza de Vaca). El principal destino de los minerales extraídos es la central térmica de Puente Nuevo, donde se genera energía eléctrica.
La crisis minera sume a la comarca en un declive socioeconómico general, provocando el deterioro de la industria comarcal que había surgido al amparo "empresas de fabricación de abonos, papel y fundiciones metálicas", de forma que en la actualidad el principal foco de empleo son las actividades terciarias que ocupan a casi la mitad de la población activa del ámbito (49,5%). No es que exista un tejido empresarial local que absorba la mano de obra que expulsa el sector primario "algunas de las pocas nuevas empresas se enfocan hacia actividades de ocio y turismo rural", sino que la orientación terciaria de la economía de la comarca es fruto de las funciones productivas y de servicios públicos que los principales núcleos de población del Valle del Guadiato ofertan como lugares centrales "es decir, los municipios de Peñarroya-Pueblonuevo y Fuente Obejuna". Aún así, este ámbito se caracteriza por una escasez de infraestructuras viarias "carreteras y ferrocarril" y equipamientos educativos "un centro de enseñanza secundaria" y, sobre todo, sanitarios, ya que sólo existe un centro de salud para atención primaria, cuando la población lleva demandando años un hospital comarcal. [ Ángel Luis Lucendo Monedero ].
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