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BAñOS DE LA ENCINA |
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| (JA). Municipio de 2.670 h. y con 394,5 km
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 de superficie, situado a 53 km. de Jaén,
declarado Conjunto Histórico-ArtÃstico en 1969 y enclavado cerca del
pantano del rÃo Rumblar, en las estribaciones de Sierra Morena. El
noroeste del territorio forma parte del Parque Natural Sierra de Andújar,
designado zona de especial protección para la fauna avÃcola. Su nombre le
viene de la riqueza acuÃfera del subsuelo de la zona, en donde abundan
pozos y fuentes naturales. La primera presencia humana se remonta al
NeolÃtico: asà lo atestiguan las pinturas rupestres halladas al norte de
su término municipal. En el segundo milenio a.C. los pobladores se
dedican a la explotación minera de los yacimientos de Baños, ricos en
bronce y cobre, hasta la fundación de Cartago. Durante el Imperio romano
se explotan sus minas de plata. La huella de este pasado minero se
encuentra en El Centenillo, pedanÃa de Baños. La decadencia de la
explotación minera da paso, en la Edad Media, a la agricultura. Fernando
III la conquista en 1225 y la convierte en importante vÃa de comunicación
entre la meseta castellana y AndalucÃa. Durante los siglos XV y XVI sufre
las consecuencias de las luchas intestinas de la nobleza feudal: los
enfrentamientos entre el condestable Iranzo y los maestres de la Orden de
Calatrava y de Santiago. A principios del XVIII recupera su pujanza con
la intensificación de explotaciones agrÃcolas y ganaderas hasta que en
1767 se reduce su riqueza y territorio para la creación de los nuevos
municipios de Guarromán, Carboneros, La Carolina y Santa Elena, en el
lÃmite con Despeñaperros. En 1835, la desamortización de Mendizábal y, en
1885, la desamortización de Madoz acaban definitivamente con el bien
común de la localidad, aunque se inicia una etapa de auge minero en El
Centenillo, que se mantiene casi 75 años.
Su conjunto monumental es de notable riqueza: Cueva
de la Moneda, con pinturas rupestres y restos iberos, romanos y
visigodos; Canjorros de Peñarrubia y Nava el Sach, que guardan restos de
pinturas rupestres; El Centenillo conserva restos de una mina romana; el
poblado de Peñalosa, con restos antiguos de cerámica y útiles agrarios;
la Iglesia parroquial de San Mateo es muy bella,con portada lateral de estilo gótico y portada
frontal
manierista, torre de base octogonal restaurada con
acierto y tres cuerpos rematados por pináculos; el Ayuntamiento, con
fachada de sillerÃa y puerta con arco de medio punto; casas y palacios
señoriales de los siglos XVI y XVII repartidos por el pueblo "como los de
la familias Salcedo, Pérez Caballero o Caridad Zambrano"; ermita de La
Encina, de construcción medieval, restaurada en el siglo XVII; ermita del
Cristo del Llano, con impresionante camarÃn barroco. Sin embargo, el
monumento que destaca sobre todos, y no sólo por encontrarse en alto
sobre el pueblo, es el Castillo de Baños de la Encina, uno de los más
amplios y mejor conservados de al-Ãndalus, conocido también como
fortaleza de Burgalimar, castillo medieval mandado construir por el
califa Al-Hakam II en 968. Sus muros de tapial Â"compuestos de
arcilla, arena, cal y piedras" se levantan sobre una planta con forma de
barco circundada por 14 torres de argamasa y una recia torre del homenaje
de sillerÃa con entrada de doble arco de herradura. La localidad celebra
fiestas populares como el carnaval, la Fiesta del Emigrante, la Fiesta de
los Esclavos; fiestas patronales en honor de la Virgen de la Encina y del
Cristo del Llano y la fiesta de la Candelaria, en la que los bañuscos
levantan luminarias por todo el pueblo y degustan productos caseros de
matanza regados por un vino tinto de crianza con agradable aroma y
sabores frutales, denominado Duque de Bailén. Posee una excelente
gastronomÃa, basada en productos de la caza. Su economÃa es agraria, con
pequeña industrialización e incipiente turismo.
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